El ex entrenador céltico rememora con emoción su pasado celeste pero no oculta que en Balaídos pretende lanzar a su equipo por el camino de regreso a Primera
16 abr 2010 . Actualizado a las 12:12 h.La próxima semana se cumplirán 16 años desde que Víctor Fernández se cruzó por primera vez en el camino del Celta en aquella final de Copa del 94 que le ganó por penaltis con el Zaragoza. Ahora vuelve a verse con el equipo vigués enfrente en otro tipo de final, la de la supervivencia.
-Usted es el entrenador en activo con más partidos en Primera (514). ¿Cómo está siendo lo de entrenar por primera vez en Segunda?
-Una experiencia muy dura, por momentos asfixiante. Solo hay un objetivo que es ascender y no hay término medio. Sí o sí, el objetivo está muy definido y eso hace que encaremos la competición con mucha presión.
-Sabe que ser cuartos es un fracaso...
-Estoy convencido de que vamos a ascender pero sé que va a ser muy duro. Hemos logrado ya posicionarnos, y el equipo está transmitiendo buenas sensaciones.
-Para ese objetivo, ¿qué importancia le da al partido de pasado mañana en Vigo?
-Toda, porque quedan diez finales y la primera es la del Celta. Solo podemos pensar partido a partido pero ahora todos van a tener esta trascendencia.
-¿Le gusta la idea que trata de poner en práctica Eusebio?
-El Celta es un equipo que juega bien al fútbol, que quiere ganar a partir del juego. Intenta ser un equipo ofensivo, que respeta la pelota, y trata de tener una buena propuesta de juego con la que se identifica. Tiene un gran entrenador como Eusebio, y que ojalá pronto lo lleve a Primera. La Segunda te obliga a ser un equipo con oficio y eso, a veces, no lo puedes alcanzar.
-¿Sirve esta idea de fútbol en esta categoría?
-Por supuesto que sirve. Los equipos que están ahí arriba son los que mejor juegan. El fútbol que trata de hacer el Celta no se ve correspondido por la contundencia necesaria pero la búsqueda me parece elogiable.
-¿En qué se parece este Celta al que usted entrenó?
-No tiene nada que ver. La calidad individual y colectiva es otra. Mi etapa fue la más brillante de la historia del Celta y no sé si repetirá. Me emociono cuando recuerdo la Rianxeira en Balaídos por el fútbol del equipo. Aquel equipo es incomparable a cualquier otro del Celta e inclusive del fútbol español.
-¿Qué falló para no sellar ese fútbol con un título?
-No teníamos profundidad de plantilla. He sido campeón con otros equipos pero la huella que me ha dejado el Celta es imborrable. Creo que eso va a perdurar siempre en la ciudad y por eso me siento un celtista más.