La celebración de la discordia

DEPORTES

El gesto de Rocío mostrando sus pechos para festejar un gol en el Tomiño-Bueu genera debate en el fútbol gallego

09 abr 2010 . Actualizado a las 11:23 h.

El partido de Copa Galicia femenina entre el Tomiño y el Bueu que terminó en una trifulca entre jugadoras, directivos y público aún colea. La última controversia gira en torno al modo en el que algunos testigos aseguran que celebró el tercer gol Rocío Torres: levantándose la camiseta y mostrando sus pechos al público. Para alguno de los presentes, este gesto fue tomado como una provocación y desencadenó la pelea posterior. Rocío Torres afirma que debe ser considerado inocuo. El árbitro no recogió incidencia alguna en el acta.

Las reglas del juego publicadas por la FIFA establecen que la celebración de un gol «no debe ser excesiva» y que es merecedora de amonestación «si se realizan gestos irrisorios, provocadores o exaltados, o si se quita la camiseta por encima de la cabeza o se cubre la misma». También insiste en que los árbitros deben aplicar el sentido común a la hora de valorar si existe provocación. La regla número 12 en su apartado «motivos de sanciones y expulsiones» incluye «emplear lenguaje ofensivo, obsceno o grosero o gestos de la misma naturaleza» como enseñar los genitales. El régimen disciplinario de la Federación Gallega de Fútbol (FGF) castiga los «actos notorios y públicos que atenten a la dignidad o decoro deportivo» con una multa de entre 150 y 300 euros, y cuatro o más partidos de suspensión.

El delegado coruñés del Comité de Árbitros de la FGF, Eduardo Rodríguez, explica: «El sentido común es fundamental, después la normativa. Si el árbitro ve la acción podría amonestar e incluso expulsar por realizar gestos provocadores al público, y por levantarse la camiseta en las condiciones que establece la norma». «Sin embargo, si la acción es carente de mala fe, breve y no genera reacciones negativas, no es sancionable salvo en los casos en los que establece la norma. Pero, eso sí, si se aprecian gestos obscenos o una provocación clara y evidente, debería ser expulsión», matiza Rodríguez, que deja a la interpretación del árbitro la decisión final sobre la amonestación.

A ello remite también la federación, que ha abierto un expediente informativo para esclarecer los hechos. Su presidente, Carlos Meana, recuerda que «el acta no lo refleja y es nuestra principal vía de discernimiento». «Intentaremos conocer lo que realmente sucedió, pero no solo en esa jugada sino en todo lo relacionado con el partido», añade.

La protagonista, Rocío Torres, asegura que nunca estuvo en su ánimo caldear los del público. «Allí no conozco a nadie de nada, así que en ningún momento pretendo ofender ni provocar. Nos están persiguiendo», dice. «Me levanté la camiseta como podría haber hecho cualquier otra cosa para celebrar el gol. Me dio por ahí. No fueron ni tres segundos y el árbitro ni lo vio. Y si no lo vio, es que no fue para tanto», argumenta.

Gesto inusual

Una de las futbolistas gallegas de mayor proyección, la atacante del Pontevedra Sara González, afirma que «nunca había visto que alguien enseñase sus pechos para celebrar un gol, aunque sí compañeras que se levantan la camiseta, pero con otra debajo». «Aunque fuese para festejar un tanto, no es lo mismo que cuando lo hace un hombre. Yo no lo haría. No sé si es sancionable, pero me parece una falta de respeto. Como si un hombre se baja los pantalones», opina.

Uno de los hombres que más goles ha celebrado en los últimos años es el delantero del Montañeros, Rubén Rivera. «Debería ser igual que cuando lo hace un hombre. En el momento en que marcas, es difícil controlar la celebración. Pero hay que acogerse al reglamento, porque está claro que no puede constituir una falta de respeto, depende de cómo hagas el gesto», piensa.

El entrenador del Tomiño y alguna de las jugadoras apuntan a que Rocío celebró el tanto haciendo un gesto de silencio hacia el público y que fue tras el partido, camino de los vestuarios, cuando mostró sus pechos a las gradas a modo de ofensa. «Ellas intentan divulgar una versión que no es cierta», dice el técnico José González.