El partido, desde ambos bandos

Amador Gómez

DEPORTES

Ex futbolistas que militaron en los dos equipos valoran las opciones de los contendientes en el clásico del domingo

27 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Han vestido la camiseta de los dos equipos y no ocultan la realidad enmascarada por los resultados. Solo se explican que el Madrid sea líder por su pegada y sus individualidades, porque el fútbol es del Barça, con un equipo ya hecho y un estilo muy definido. «El Barcelona sabe a lo que juega. El Madrid, no. Juega a lo que sale», reconoce Jesús Pereda, contundente al analizar el duelo particular entre los organizadores. «Xabi Alonso no puede marcar a Xavi. Mientras que Xavi es lo mejor que he visto en canalización del fútbol, Xabi Alonso no es un acierto para el Madrid», proclama quien dio el pase de gol a Marcelino en la final de la Eurocopa de 1964. Incluso cree Chus Pereda que el Barça «puede poner en su sitio al Madrid como ocurrió la pasada temporada». Es socio culé, y veterano azulgrana, pero también del Real Madrid, con el que debutó en la élite hace más de medio siglo: «Pago en ambos clubes, porque soy una persona agradecida».

Los ex más jóvenes, caso de Figo, Alfonso, Milla, Nando o Lopetegui, con mayor vinculación con el Madrid, no son tan radicales ni atrevidos. Casi todos salieron por la puerta de atrás, unos de can Barça, otros de la casa blanca. Coinciden en destacar la superioridad del campeón y su fortaleza colectiva, y la mayoría apuesta por el Barcelona.

«El Barça tiene una identidad propia, inculcada por Guardiola, pero el Madrid, aunque esté en formación, es imprevisible. Todo puede suceder», apunta Figo , el primer galáctico de Florentino que tras su incendiario grito de «¡Blancos, llorones, felicitad a los campeones!» se ganó el odio del barcelonismo por traidor. «Por regla general, el que mejor juega es el que gana, pero el fútbol no son matemáticas, y el Madrid también tiene su mérito, porque sin jugar bien está ahí y dispone de varios futbolistas para decidir», apostilla Alfonso , quien vivió de blanco hace tres lustros los 5-0 del Camp Nou y del Bernabéu.

Recuerdos imborrables

Un derbi de tanta rivalidad, llegue en el momento que sea, siempre se marca en el calendario de los jugadores desde que se celebra el sorteo del campeonato. «Es lo primero que preguntas a los compañeros: ¿Cuándo nos toca el Madrid?, o ¿Cuándo nos toca el Barça?. Todo el mundo está deseando que llegue», comenta Nando , un campeón de Europa que apenas contó después a Valdano. «Toda la semana previa es preciosa, porque son partidos muy emocionales», añade Lopetegui , relegado a la condición de suplente en los dos bandos. A Pereda le queda un recuerdo imborrable, porque Pirri debutó frenándolo a él en un clásico, «y de aquel marcaje salió ese pedazo de jugador, el más completo que ha dado el fútbol español».

Más tristes fueros las visitas de Figo al Camp Nou vestido de blanco. En la primera, además de soportar una pitada histórica, el Judas fue anulado por un joven Puyol recién salido de la cantera. Después llegarían el cochinillo y la botella de whisky. «La prensa catalana convirtió mi vuelta en un hecho único», lamenta el portugués. Milla también ha jugado derbis con los dos equipos -como madridista los dos clásicos de las manitas, en los que se midió a su sucesor (Guardiola)-, pero el actual seleccionador español sub-19 que no sintonizó con Cruyff siempre suele decantarse por el de casa, «porque aunque son partidos con muchísima igualdad, 90.000 personas empujan mucho». «Apuesto por un 2-1», apostilla.