¿Qué aficionado al fútbol no tiene marcado en su memoria aquella final de la Copa de la UEFA que disputaron el Alavés y el Liverpool? Han pasado 8 años de uno de los partidos más vibrantes que se recuerdan, aquel en el que el conjunto vasco sacó la casta de los que no se arredran ante el poderoso y remontó tres goles a los reds forzando una prórroga que añadió aún más alicientes para la épica. Hecho lo más difícil, aquel equipo formado por los Contra, Javi Moreno o Karmona, perdió de la peor manera, con un gol de oro en propia meta de Delfí Geli en la segunda parte del tiempo de prolongación.
Ese Alavés que maravilló en Europa, que peleó en la Primera División, llegará a Lugo este fin de semana convertido en uno de los atractivos de la Segunda División B. Grande de la categoría, sin duda, que pena por su particular infierno futbolístico después de dejar atrás el fenómeno Dimitri Piterman, que apunto estuvo de dar con el club en el limbo de los desaparecidos.
Fue una caída en picado la de los vitorianos. En la temporada 2006-2007 disfrutaron de su último año entre la élite. Después, descenso a Segunda División, categoría en la que tuvieron como uno de sus entrenadores al lucense Fabri, en un paso efímero que coincidió con Piterman en la presidencia. Y el año pasado no pudieron contener la hemorragia, y se desangraron hasta dar con sus huesos en la tercera categoría del fútbol español.
Nada se parece el Alavés de hoy, que incluso ha tenido que ser sometido a un expediente de regulación de empleo. Este quiere regresar a Segunda por la puerta grande.