Aquel partido aplazado ante el Murcia de la primera vuelta, fue el comienzo del descalabro celeste
22 may 2009 . Actualizado a las 12:04 h.El Celta visitó La Condomina el 21 de enero a tres puntos del liderato y perdió. Tres días después seguía a esa distancia del Xerez, que entonces también ocupaba el primer puesto, y volvió a perder. Aquellos 3 puntos que le separaban de la primera plaza en la última semana de la primera vuelta se han convertido en 34, cuando aún quedan cinco jornadas para la conclusión de la competición.
El partido ante el Murcia tenía que haberse disputado antes del descanso navideño, pero una intoxicación alimenticia de los jugadores murcianos hizo que se suspendiese el encuentro. Esto impidió a los vigueses aprovecharse de la descomposición de un equipo que en esa semana cambió de entrenador y presidente.
El cuadro vigués tenía 31 puntos cuando visitó al Murcia por 34 del Xerez. Los vigueses han sumado 10 puntos desde entonces por los 41 que han logrado los jerezanos en dieciocho partidos. Esto le ha llevado, milagrosamente, a solo pelear por no bajar a Segunda B cuando podría estar ya casi descendido.
El origen del mal
Tres partidos a domicilio seguidos y un solo punto
El aplazamiento del partido ante el Murcia en el mes de diciembre provocó que el Celta se viese al término de la primera vuelta teniendo que jugar en diez días tres partidos a domicilio. El entonces técnico celeste, Pepe Murcia, señalaba que esa cita su equipo comenzó a perderla el día que la Federación concedió la suspensión a los murcianos a unas horas de la disputa del choque. El Celta cayó en Murcia y después en Jerez. La mini concentración de cinco días lejos de Vigo no trajo consigo nada positivo. Después los célticos empataron en su visita al Girona, pero de poder ser líderes, tras cuatro victorias consecutivas, pasaron a verse distanciados a ocho puntos de la primera posición.
El globo se desinfla
«El equipo entró en decadencia, cayó en barrena»
El Celta estropeó la temporada a partir del Murcia y contra el mismo equipo puede salvarla. Ayer Roberto Trashorras hacía referencia a esta situación. «Son casualidades. El partido de la primera vuelta contra el Murcia nos podía colocar líderes y el equipo entró en decadencia, cayó en barrena. Empezó a perder partidos sin saber muy bien el porqué».
La reflexión del lucense la acompaña en el sentimiento el lateral vigués Roberto Lago. «La visita a Murcia fue quizás el punto de inflexión, por eso siempre digo que el fútbol tiene estas cosas, antes éramos muy buenos y ahora somos muy malos». Reconoce que la incidencia de aquella cita fue crucial. «Aquel partido nos marcó porque era un partido atrasado, nos tocó con tres partidos fuera seguidos, con lesiones y sanciones. Nos cogió un poco mal anímicamente. A partir de ahí empezó la cuesta abajo. Creo que está a punto de acabar. Empezó todo en Murcia y ojalá que acabe aquí todo».
Aparecen los nervios
Derrotas ante el Castellón y el Éibar, y el lío de los penaltis
El mal comienzo de Liga fue un lastre que los célticos estuvieron a punto de levantar. Esa recuperación que se dio en la primera vuelta, no tendría el mismo rumbo en la segunda. Las derrotas en Balaídos frente al Castellón y un ahora virtualmente descendido Éibar, hicieron que apareciesen las primeras muestras de desunión. En estos dos partidos se produjeron discusiones en público por el lanzamiento de un penalti.
Las consecuencias
El cese de Pepe Murcia y la llegada de Eusebio
Una serie de dos puntos en siete jornadas llevó al Consejo de Administración del Celta a destituir a Pepe Murcia. Tras caer en Tenerife el cuadro vigués estaba a doce puntos del ascenso, virtualmente descabalgado, y a solo cinco del descenso. Además, el técnico daba muestras de haber perdido el control sobre sus jugadores. Como sucedió la temporada anterior con López Caro, tras ver que ya no había opciones de lograr el objetivo, el club decide un cambio de entrenador. Al igual que el pasado año, tampoco tuvo efecto.
Eusebio Sacristán debutó con una derrota en Balaídos frente al Huesca. Su primera y única victoria no llegó hasta un mes después frente al Córdoba. Ha encadenado los peores números de la historia de un entrenador en el banquillo vigués con solo 8 puntos de 33 posibles.
Sin compromiso defensivo
Doce goles encajados en los últimos cinco encuentros
En el último mes ha sido especialmente llamativo el balance defensivo del Celta. Ha encajado doce goles en cinco partidos. Antes de acudir a su cita maldita ante el Murcia, había encajado dieciocho tantos en diecinueve encuentros. De una media de menos de un gol recibido por partido, ha pasado a una de dos y medio por jornada.
La defensa es la línea en la que más cambios se han producido en esta temporada. Después de perder en Salamanca, Eusebio relevó a Notario por Falcón. Como centrales han jugado los cuatro que están en la plantilla, y en los laterales aunque Edu Moya y Roberto Lago son los que acumulan más minutos, todos han ido teniendo en distintas posiciones sus oportunidades.
Los ataques de pánico
El colchón sobre el descenso ha evitado más males
El Celta desde la llegada de Eusebio ha mantenido casi el mismo colchón de puntos sobre los puestos de descenso que tenía con anterioridad. Desde que entró el técnico vallisoletano en el banquillo vigués, se han mantenido los mismos cuatro equipos en las posiciones de la quema.
La distancia más corta sobre el Alavés, que siempre marca el primer lugar de descenso, ha sido de tres puntos tras el empate de los célticos frente al Elche en Balaídos.
A pesar de haber ganado solo un partido en estas últimas once jornadas (1-0 al Córdoba), los vitorianos han sumado un punto menos que los vigueses, ya que también han ganado solo un encuentro en Girona por 0-1. El Celta pisó el descenso en seis de las siete primeras jornadas de Liga, pero después siempre ha mantenido una distancia prudencial sobre el pozo.