La natación gallega sale a flote

DEPORTES

La natación gallega empieza a tener nombres propios. Y no solo uno, como en etapas anteriores pudo ser con Alejandro Febrero en los cuarenta, Fernando Gómez Reino en los setenta, Felipe López en los noventa o, la mas reciente, Paula Carballido. Los campeonatos de España de invierno han servido para que Galicia alcanzara la mayoría de edad y varios deportistas de esta comunidad presentaran sus credenciales para codearse con la élite nacional e internacional.

Veinticinco récords gallegos, una medalla de oro, dos de plata y dos de bronce conforman el botín con el que regresa la expedición gallega de la cita de Málaga. Unos resultados que son los mejores de la historia de la natación gallega.

Tres son los nombres que han brillado con luz propia: Rufino Regueira (oro en doscientos espalda y bronce en cien espalda), Marcos García (plata en doscientos mariposa y bronce en cien mariposa) e Iván Brión (plata en diez mil metros). Son, junto con Aurora Pérez, «la gran realidad de la natación gallega», como comenta José Rivera, responsable de este deporte en el Centro de Tecnificación Deportiva de Pontevedra.

La nadadora coruñesa, que disputó la semifinal de los doscientos braza con un bañador tradicional, no logró el pase a la final. Sin embargo, en la de consolación, ya embutida en un Jaked, se apuntó el cuarto mejor tiempo absoluto e hizo mínima para acudir al Open de Estados Unidos.

Por detrás de este cuarteto, la ribeirense infantil Judith Lago, quien a sus 14 años acabó en el puesto decimotercero en la competición absoluta de estilos; o María Vilas, otra ribeirense cuya marca en 100 braza está entre las diez mejores de España en infantiles.

Técnicas de entrenamiento

Para Antonio Rivas, entrenador de disciplina y profesor de la facultad de Ciencias del Deporte de la Universidade da Coruña, la nueva metodología de entrenamientos que se está realizando en los últimos tiempos ha influido en los resultados: «Hay base y en Pontevedra están trabajando muy bien con los jóvenes. Tienen instalaciones, buenos técnicos y los chicos están aprovechando este trabajo. Rufino es el que más destaca, pero hay otro grupito que también tiene futuro», expresa.

El responsable de natación del centro pontevedrés admite la influencia de los entrenamientos. «No vamos de la mano con el resto. Estamos innovando con un gran trabajo de seco. Contamos con buenos ergómetros y con unos carros inclinados que permiten a nuestros deportistas realizar el trabajo muscular con el ángulo con el que trabajan en el agua. Eso nos ha servido mucho».

Sin embargo, hay excepciones, como la del ferrolano Marcos García, quien al no trabajar en Pontevedra (lo hace en A Coruña por motivos de estudios) no puede ejercitarse en una piscina de cincuenta metros. «En el campeonato se notó. En el último viraje se veía que se le hacía larga la piscina, cuando llevaba un buen ritmo», explica Rivera. El nadador lo asume y se resigna. «Son las condiciones que tengo. De cara al Nacional estival intentaré trabajar algo más en Pontevedra. Seguro que mejoraré», comenta el deportista que pese a ser segundo y tercero no pudo subirse al podio en ninguna prueba al ser la competición un Open y tener extranjeros por delante.

Y con estas realidades, ¿cuál es el futuro que le espera a la natación gallega? El técnico del centro pontevedrés lo tiene claro. «Con paciencia podemos aspirar a medallas internacionales. A Rufino lo veo para pescar algo en un Europeo, Iván va a depender de lo que trabaje las aguas abiertas y Marcos de que mejoren sus condiciones de trabajo», sostiene antes de apostillar: «Si estos son buenos, los que vienen detrás pueden ser mejores».