Pánico al descenso en el Celta

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09 mar 2009 . Actualizado a las 17:40 h.

El Celta está a tres puntos de la zona de descenso y desde ya condenado a la Liga de la supervivencia. Un drama que da pánico y que pone incluso en entredicho la supervivencia del club.

Tras ocho jornadas sin ganar, tres décadas después del conjunto celeste ve como sus huesos pueden acaban en la categoría de bronce si no es capaz de cortar la peor racha de todos los tiempos en la segunda categoría. Ese hipotético descenso significaría su defunción como entidad, porque sería imposible atender todos los gastos derivados del proceso concursal en una categoría en donde los ingresos prácticamente no existen.

La viabilidad del Celta va de la mano de su presente deportivo. Hace al menos un par de semana que los vigueses han tenido que archivar el objetivo del ascenso para centrarse únicamente en sumar los 50 puntos. Por el momento el efecto Eusebio no ha sido capaz de cortar la sangría, pero es el pucelano (que también tiene contrato para el próximo año) el responsable de evitar el desastre. Después del descenso deportivo para el Celta tan solo existe la nada, no la Segunda B.

Porque la permanencia es el único salvoconducto para la supervivencia del club. En su informe concursal los administradores apuntaron la necesidad de ascender a Primera División para poder llevar a cabo el plan de viabilidad. Le daban un margen de dos años, pero ni a la primera ni a la segunda el Celta ha sido capaz de alcanzar el objetivo.

Perder 17 millones de euros

Quedarse sin el billete de retorno el próximo mes de junio significa en la práctica para la entidad viguesa dejar de ingresar 17 millones de euros que tenía firmado con Mediapro en concepto televisivo y publicidad por cada temporada.

Frente al informe concursal, la dirección del Celta ha repetido con insistencia que su plan contempla estar una década seguida en Segunda División sin riesgo de desaparición y cumpliendo los compromisos que deriven de la junta de acreedores. Sin embargo ni en los peores sueños se había diseñado un plan C, el que hablaría de supervivencia en la Segunda B, algo materialmente imposible dada la deuda existente, que en el momento de entrar en concurso era de 84 millones de euros.

Porque pendientes de las impugnaciones y del enquistamiento del acuerdo con Hacienda las previsiones hablan de que a la sociedad le quedará una deuda de 30 millones de euros que debe pagar en cinco años. Eso significa, en caso de salir aprobado, que tendrá que afrontar pagos por orden de seis millones y medio de euros por temporada en el próximo lustro al margen de generar más dinero para su propio presupuesto.

Reunir un mínimo de 7 millones de euros en Segunda B es imposible. Baste como ejemplo que por televisión en la categoría de plata ingresa un par de millones de euros que se convertirían, que el público ha desertado -ya no hay ni quien recoga las banderas que pone a disposición del público la Federación de Peñas- y que la masa social ha bajado de un modo considerable, aspectos todos que aún se verían más mermados en caso de retroceder tres décadas. Si el celtismo le ha dado la espalda al equipo el descenso sería el espaldarazo definitivo. La consumación del acabose.

El precedente del 79

Deportivamente sería un doble paso atrás, porque en caso de existir el club tendría la exigencia de subir en un año y repetir la gesta al curso siguiente para recuperar su sitio en Primera División. La única vez que el cuadro vigués cayó en la tercera categoría del fútbol español fue en la campaña 79/80. Al curso siguiente fue campeón de Segunda B y comenzó a crecer.

Con esta panorama la única manera de mantenerse con vida pasa por la permanencia, un objetivo que parece al alcance de la mano (17 puntos a conseguir en 15 partidos) pero que pasa en gran medida por reaccionar cuanto antes. La llegada de Eusebio había despertado una pequeña ilusión (que no tuvo traducción en las desérticas gradas) pero la derrota ante el Huesca ha vuelto a poner al celtismo al borde del ataque de nervios. Algo normal cuando un teórico gallito de la categoría solo ha sumado 2 puntos de 24 posibles y tiene el descenso a un solo partido. El peor escenario de la historia celeste desde aquel infame verano de 1979.