La semana en A Coruña estuvo marcada por los efectos de la trifulca entre Aouate y Munúa, y la derrota en Villarreal
20 ene 2008 . Actualizado a las 02:46 h.Ultimátum deportivo y examen de madurez al vestuario blanquiazul. Hoy, a partir de las cinco de la tarde, en el estadio de los Juegos Mediterráneos de Almería. El rival, muy directo, en la lucha por el descenso. Una derrota le supondría al Deportivo un abismo de nueve puntos con respecto a los andaluces, y ceder el golaveraje particular, tras el cero a tres de la primera jornada de Liga y de infausto recuerdo para la parroquia blanquiazul.
Deportivo y Almería son dos equipos con inercias contrapuestas. Los coruñeses llegan marcados por las graves consecuencias de la pelea entre Munúa y Aouate, y la derrota por cuatro a tres contra el Villarreal de la última jornada. Los rojiblancos, viven en la euforia tras cortar una victoriosa racha del Espanyol y vencerle con justicia, y después de que varios de sus jugadores aparezcan entre los más deseados de la Premier League inglesa.
Miguel Ángel Lotina comprobará el género que tiene en casa y si merece seguir siendo de Primera. Algunos canteranos como Fabricio y Laure fueron noticia el pasado fin de semana. También Pablo Amo, que no jugará por sanción. Unai Emery recupera a Corona y Pulido (antes lesionados) y pierde a Mané por sanción.
Pero a estas alturas, en el inicio de la segunda vuelta, más allá de nombres, las urgencias de ambos equipos son colectivas. El Almería llega décimo con veintitrés puntos, y el Deportivo, penúltimo con diecisiete. Después del examen de esta tarde, a los blanquiazules le esperan cuatro más, en los que se juegan su permanencia: Valladolid (noveno), Betis (decimosexto), Getafe (decimoquinto) y Recreativo (decimoséptimo). Es decir, a los hombres de Lotina solo les vale la victoria. No ha lugar a la derrota con atenuantes, habitual esta temporada. Para ello tendrá que fijarse menos en mantener su depurado movimiento del balón en zonas sin peligro, y más en marcar goles y evitar los del contrario, que en el caso que le ocupa son pocos.
El Deportivo se encuentra a veinticuatro puntos de la teórica salvación que se supone que otorgarían los cuarenta y uno en la Primera División. Es decir, tras consumir la mitad del campeonato, los coruñeses se encuentran en números de Segunda División.
Mientras, la dejadez de Lendoiro en todos los conflictos internos han provocado una fractura importante entre el entrenador y sus jugadores en un momento delicado para la institución blanquiazul.
Cada jornada que pasa sin una victoria blanquiazul es un paso más hacia el pozo o, al menos, garantiza la agonía hasta el final de temporada. Atajarlo cuanto antes es cuestión de salud pública.