Las obras hiperrealistas de Duane Hanson llegan por primera vez a España.
29 may 2008 . Actualizado a las 20:49 h.Son esculturas de gente corriente y a tamaño natural. Reflejando hasta el más mínimo detalle, Hanson logra una precepción de la realidad por parte del espectador. Las figuras casi humanas con las que Duane Hanson cuestionó el «sueño americano», llegan ahora por primera vez a España.
Llevan años recorriendo el mundo y dejando boquiabiertos a decenas de miles de espectadores. Las inquietantes figuras de Duane Hanson, pionero del hiperrealismo, han creado escuela con unas esculturas de tamaño natural con las que se propuso explorar los anhelos y frustraciones de la gente corriente.
Las figuras son trabajadores, limpiadoras, jubilados, vendedores, estudiantes o policías a escala real recreados con un espeluznante nivel de detalle. Dotados de una apariencia casi humana, se someten a la curiosidad del espectador español hasta el próximo 24 de agosto en las salas de la Fundación Canal de Madrid.
Esculturas del sueño americano es la primera retrospectiva en España de uno de los artistas quizá más representativos de finales del siglo XX. Reúne 22 piezas que recorren las tres décadas de trabajo de Duane Hanson (1925-1996) creador de un controvertido estilo en el que insisten creadores actuales como Ron Mueck o los hermanos Chapman.
Crítico
La muestra se remonta a los inicios abstractos y pop de un Hanson que practicó la crítica social en piezas como Abortion (1965) o Trash (1967), duros alegatos en favor del aborto. Concluye en una etapa de madurez en la que la crítica se disfraza de ironía y que se sintetiza en Old couple on a bench (1994), su archifamsoa pareja de jubilados sentados al sol de Florida en un banco, obesos y satisfechos tras una vida de trabajo, y que disfrutan de la presunta culminación del sueño americano.
Lejos de ser complacientes, las esculturas de Hanson ponen en cuestión ese sueño con mordacidad e ironía. Retrata trabajadores que visten ropa barata, víctimas del sobrepeso y la comida basura, con miradas cargadas de nostalgia o desilusión. Gente corriente que expresa cansancio y frustración, las mismas expectativas rotas que Hanson -hijo de emigrantes suecos- percibió en la clase trabajadora estadounidense y que se pueden trasladar a otras sociedades de consumo del mundo desarrollado.
En sus tres décadas de actividad Hanson realizó casi 150 esculturas -muchas de ellas hoy perdidas- en las que fija a escala real estereotipos de su país. La más conocida es sin duda Queenie II (1988), el retrato tridimensional de una limpiadora negra de imponente físico, una «perdedora» de mirada triste pero aspecto más que vívido.
A mano
Constituyen una galería de personajes cargados de humanidad y detenidos en el tiempo. Sus rostros congelados y silenciosos, sus cuerpos inmóviles e hiperreales, narran la historia de sus vidas corrientes. Hanson las pintaba a mano, reproduciendo con pasmosa exactitud el color y la textura de la piel, la expresión de sus miradas o las arrugas del rostro. Con detalles realmente sorprendentes -incluidos los implantes capilares- Hanson fue capaz de recrear la realidad psicológica de cada personaje.
La exposición, comisariada por Maria Espinosa y de acceso gratuito, llega a España desde Alemania de la mano del Institut für Kulturaustausch (Instituto para el Intercambio de Culturas) de Tubinga.