Destaca que intenta poner con sorna galaica los puntos sobre la íes a nivel social, así como retratar personajes y situaciones
28 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Esta novel novelista nacida en Ferrol se trasladó a Madrid para estudiar Periodismo, pero acabó licenciándose en Derecho. Antes trabajaba en editoriales y ahora se ha cambiado de bando para situarse en el de los escritores.
-¿Qué se siente al ver publicada su primera novela?
-El miedo me llegó cuando vi en una librería a una persona cogerla, la hojeó y se pensó si la compraba. Es lo peor del mundo. Me tuve que salir de la tienda.
-¿El proceso hasta verla publicada ha sido duro?
-Me compliqué la vida y lo hice difícil. Cuando acabé la carrera, empecé a trabajar en el mundo editorial: primero en editoriales jurídicas y luego en generalistas. Cuando la terminé, pude haberla mandado a cualquier agente literario, porque los conozco a casi todos. También pude haberle pedido a alguno de los autores con los que trabajo que la recomendara. Pero me dio una locura, la imprimí y la mandé a las cinco editoriales que más me gustaban. No utilicé ninguno de los contactos. Sé que eso es hacer pasar al libro por un viacrucis que a veces no sale y que era arriesgado, pero se la leyeron en cuatro de las cinco editoriales a las que la envié. Necesitaba un punto de objetividad sobre el libro, porque muchas veces se pierde la perspectiva. He visto a muchísimos autores perder la perspectiva de su libro...
-¿Que le ha llevado a escribir?
-No hay nada que me incentive más a escribir que una buena novela, pues leerlas me ha ayudado a sacar capítulos adelante, aunque no tengan nada que ver. Soy de una casa gallega en la que todo el mundo contaba historias. Eso es fabuloso. Fue esencial. Mis padres también son buenos lectores y narradores. Además, también escribo para vengarme. Es como una gamberradita. Juego con la escritura, y permitirte el lujo de coger a gente o situaciones que has vivido y moldearlos para darles otra vida en la ficción es divertido.
-¿Qué pretende con su novela, solo entretener al lector?
-Algo más. Intento de una manera muy irónica, con mucho sentido del humor, mucha sorna galaica, poner puntos sobre la íes a nivel social y retratar personajes y situaciones. Soy bastante pesimista sobre la vida que vivimos. No solo por las prisas en un ciudad de vorágine como Madrid, sino que creo que nos estamos volviendo peores. Se están produciendo muchísimos abusos a pequeña escala, como no dar los buenos días, no ceder el asiento en el autobús... Son pequeños abusos cotidianos que cada vez se dan más. Cada día veo más exigencia y menos espacio para la compasión. Hago una especie de llamamiento a que seamos más humanos.
-¿«Y punto» (Alfaguara) está basado en una mujer real?
-Yo tenía una compañera de piso que era policía. La manera de hablar y actuar de Clara, la protagonista, está basada en ella. Pero no tiene ningún referente real. Si mi compañera se lee el libro, no se va a reconocer. Tiene muchas cosas mías y de mucha gente que me rodea. Quería reflejar las inquietudes de una mujer absolutamente normal, las cosas que sufrimos en el día a día, como que no te hagan caso por ser mujer o que te digan «dime bonita». El objetivo de Clara es no dejarse machacar y sobrevivir. Los personajes se distinguen entre el que pisa y el que se deja pisar.
-¿Tiene un aire feminista?
-Sí. No tengo inconveniente en que se me califique como tal. Pero creo que la novela no lo es. Hay muchos personajes femeninos, y unos salen bien parados y otros no. No intento hacer reivindicaciones, no quería ser militante. Pero la realidad de España y de nuestra sociedad es que si eres mujer, más o menos menuda o tienes una voz más o menos de pito o tienes unas tetas más o menos grandes, te van a tratar, te van a decir y te van a cuestionar por ser así. La mayoría de las tonterías que le dicen los hombres a Clara me las han dicho a mí o a mi hermana, que es ingeniera, o a mi compañera la policía o a mis amigas. Si se me puede considerar feminista por contar esto, pues entonces sí. Si no lo contase, no sería realista, sino ciencia ficción.
-¿De qué género es la obra?
-No lo sé. Preferiría que fuese de acción. Nunca me he parado a pensar en ello. Tiene unos puntos muy intimistas y una parte de crónica social. También tiene una parte plena de acción.
-¿A qué aspira con ella?
-Antes a publicarla. Ahora, a encontrar lectores. El reconocimiento de la crítica es fenomenal, pero lo fundamental es el apoyo del lector.