El 092 le dio una copia a la familia de la joven para que pueda bajar los bolardos de su calle y así la ambulancia que la recoge a diario llegue hasta el portal de su casa
13 jul 2010 . Actualizado a las 12:31 h.Diana Souza está de enhorabuena. Hasta ahora, tal y como publicó La Voz el pasado viernes, la ambulancia que la recogía a diario para llevarla a rehabilitación no podía llegar a la puerta de su casa, en Ángel Senra, a causa de unos bolardos. Durante la mañana de ayer, su madre llamó al 092 para que una patrulla se acercase a la calle y bajase los pivotes para permitir el paso del vehículo asistencial. Finalmente, una pareja de policías les entregaron una llave que acciona los bolardos. Eso sí, de forma temporal, hasta que la chica se recupere. Lo primero que le preguntó la agente a la madre de Diana fue si estaba segura de que eran ellos quienes tenían que proporcionarle la copia. «Sí, sí, lo dijo el alcalde en el periódico», contestó Sandra. Mientras tanto, su compañero se lo confirmaba y pocos minutos después ambos aparecían con la ansiada llave.
«Nos la dieron y me dijeron que firmase un papel como que yo me hacía responsable de ella y la devolvería cuando la niña se ponga bien», afirmó su madre. También le preguntaron si la situación iba a prolongarse durante mucho tiempo, a lo que Sandra les respondió que «sí, porque la niña está yendo a rehabilitación pero todavía tiene que operarse de un tendón del pie derecho y volver a empezarla».
Pero las buenas noticias continuaron sucediéndose a lo largo del día y el padre de Diana, que había acudido al Ayuntamiento enfurecido en varias ocasiones para tramitar una ayuda, recibió una llamada telefónica que le dio un halo de esperanza. Al otro lado del auricular le habló una responsable de los servicios sociales, que llamó para asegurarles que «no nos preocupemos, que van a estudiar detenidamente nuestro caso».
En medio de la vorágine, Diana sigue conservando su sonrisa. «Unos niños por la calle empezaron a señalarme y a decir: mira, esa es la que salió en el periódico el otro día. ¡No se cortaban un pelo!», relataba ayer con alegría. «¿Tienen que montarse estas escenas para que hagan caso a la gente?», se preguntaba su padre. «Merecemos que nos den una respuesta ya», decía su mujer. Lo cierto es que la primera medida a favor de la familia Souza ha llegado. De las ayudas, por el momento, «ni rastro».