La niebla y la huelga de controladores ponen a prueba Alvedro antes del cierre de Lavacolla
A CORUÑA
El desvío este viernes de un avión de Air Europa a Santiago enciende las alarmas sobre la capacidad de respuesta del aeropuerto cuando cierre el compostelano el próximo día 23. Aena responde que cada compañía decide, en función de su plan de vuelo, a dónde envía cada aeronave
17 abr 2026 . Actualizado a las 18:15 h.El aeropuerto de Alvedro ha vivido una mañana de viernes con poca visibilidad y mucha preocupación. Lo que para muchos pasajeros comenzó como un madrugón rutinario para viajar a Madrid se convirtió en un traslado por carretera y una incógnita de futuro. El vuelo de Air Europa procedente de la capital, que debía aterrizar en la pista coruñesa a las 07.50 horas, tuvo que ser desviado a Lavacolla debido a las malas condiciones de visibilidad provocadas por la niebla.
Este incidente, habitual en la meteorología local, cobra hoy una relevancia especial: ¿qué sucederá a partir del próximo 23 de abril? En apenas una semana, Alvedro deberá asumir una carga operativa sin precedentes —hasta 50 vuelos diarios— debido al cierre de la pista de Santiago durante 35 días. El desvío de este viernes ha encendido las alarmas entre los viajeros, que se preguntan cuál es el plan de Aena si la niebla persiste cuando el aeropuerto compostelano no sea una opción de aterrizaje. Desde la empresa aeroportuaria sostienen que en casos así cada compañía aérea decide, en función de su plan de vuelo, a dónde envía a cada aeronave. En el programa Voces de A Coruña, de Radio Voz, los testimonios reflejaban el desconcierto: «Nos llevan en autobús a Santiago y esperamos no perder los enlaces», comentaba un pasajero, mientras otro planteaba la duda logística: «A ver qué pasa la semana que viene; a lo mejor tienen que devolver los vuelos a Madrid si aquí no se puede aterrizar».
Desde Meteogalicia alertan de que para el inicio de la próxima semana se espera la presencia de niebla densa en el área de A Coruña durante las primeras horas del lunes, algo que podría complicar la operatividad normal de Alvedro. Ante este horizonte, Aena ha aclarado que son la compañías aéreas las que deciden a dónde envían sus aviones. «Lo detallan en su plan de vuelo», indican.
Una huelga marcada por unos servicios mínimos «máximos»
A la complejidad meteorológica se le suma también la tensión laboral. La huelga de controladores aéreos de las torres privatizadas (gestionadas por Saerco) ha arrancado oficialmente esta madrugada. Según explicó Susana Romero, portavoz de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) en Alvedro, en el programa Despierta Galicia, el paro no se hizo efectivo hasta esta mañana debido a que tanto Alvedro como Peinador cierran a medianoche.
Sin embargo, la sensación en la torre de control es de normalidad forzada. Romero denunció que se está trabajando bajo unos servicios mínimos que calificó, con ironía, de «servizos máximos». «Terán que explicarme a diferenza entre mínimo e máximo porque deste xeito non hai opción a que os traballadores poidan acollerse a un dereito fundamental como é o da folga», señaló la portavoz.
Las cifras respaldan su queja. El Ministerio de Transportes ha decretado para Alvedro y Vigo la protección del 83% de los vuelos regulares a territorios no peninsulares (Canarias y Baleares), el porcentaje más alto de toda la red Saerco. Para los vuelos domésticos peninsulares, se debe garantizar el 57% en rutas donde el transporte alternativo supere las cinco horas y el 34% para el resto. En la práctica, esto supone que la práctica totalidad de la operativa de Alvedro se mantiene blindada, limitando el impacto real del paro en la operativa diaria.
El conflicto no es solo salarial, sino estructural. Desde USCA denuncian que la huelga es la «única ferramenta» que les queda ante la «nula capacidade de xestión» de Saerco. Según Romero, la plantilla actual en A Coruña cuenta con menos efectivos que cuando las torres eran públicas, a pesar de que el aeropuerto está en una fase de crecimiento y a punto de absorber todo el tráfico de Santiago. «Saerco négase a contratar máis persoas», lamentó Romero, subrayando que la falta de personal impide respetar vacaciones o días libres, con cancelaciones de descansos avisadas en el último momento. Esta precariedad laboral se cruza ahora con el desafío de los 35 días de cierre en Lavacolla, un período en el que Alvedro operará al límite de su capacidad y donde cualquier imprevisto, ya sea una densa niebla o un conflicto laboral enquistado, podría comprometer la conectividad de toda Galicia.