Los dos operarios sufren quemaduras de tercer grado en todo su cuerpo

La Voz

A CORUÑA

Los soldadores, de una subcontrata, se hallan hospitalizados en A Coruña y su estado es muy grave

16 abr 2010 . Actualizado a las 11:58 h.

Juan Carlos Sousa, de 36 años y vecino de Arteixo, y José Luis Suárez, de 32 y natural de Coristanco, permanecían a última hora de ayer ingresados en el Hospital A Coruña en estado «extremadamente grave» a consecuencia de las quemaduras que sufrieron cuando trabajaban en la refinería que Repsol tiene en A Coruña.

El «incidente», según detalló la empresa, se produjo a las 10.35 horas en una de las cámaras de la planta de coque, por causas que ayer todavía se desconocían. Aunque en un primer momento la propia compañía descartó que se hubiese producido una explosión, finalmente reconoció que «las primeras investigaciones apuntan a que sí hubo una deflagración, pero no hubo incendio». Sin embargo, vecinos del entorno aseguran que vieron fuego y oyeron un gran estruendo. El siniestro ocurrió cuando los dos operarios realizaban tareas de mantenimiento en una de las cámaras.

Los dos hombres heridos pertenecen a la empresa TMS, subcontratada por Repsol para llevar a cabo trabajos de soldadura en los depósitos de la planta, y en el momento del suceso se encontraban solos en la zona, según aclaró la multinacional petroquímica. Los dispositivos de emergencia de la propia factoría intervinieron de inmediato, y fue el servicio médico de la compañía el que prestó los primeros auxilios a los heridos: uno de ellos fue trasladado por la ambulancia con que cuenta la refinería, y el otro, por una del 061.

Ventilación mecánica

Los trabajadores sufrieron quemaduras de tercer grado. Ambos permanecían ayer intubados y asistidos con ventilación mecánica, y se temía por su vida, dado que las quemaduras afectaban al 95% de la superficie corporal en el caso de Juan Carlos Sousa, que además sufrió también una fractura de codo, y al 70% en su compañero, José Luis Suárez.

En la planta petroquímica se personaron agentes de la Policía Judicial, así como miembros de la Guardia Civil y funcionarios de la Inspección de Trabajo. La zona en la que se produjo el suceso permaneció acordonada hasta última hora de la tarde, una de las circunstancias que, según la empresa, habría impedido a los técnicos de la industria examinar el lugar y realizar una evaluación que pudiese esclarecer las causas de lo ocurrido.

Portavoces de la petrolera indicaron que se desconocía cuál podía haber sido el origen real del accidente, la secuencia de lo sucedido, si se había producido alguna fuga y qué sustancia podría haber inducido el siniestro, en el que sufrieron las graves lesiones los trabajadores de la subcontrata. Repsol anunció, no obstante, que se había abierto una investigación para aclarar el accidente. Y hoy mismo está previsto que se lleven a cabo diferentes análisis e informes con este objetivo.

Pese a que la petroquímica evitó entrar a valorar hipótesis alguna, trabajadores de la planta aseguraron que el accidente se prodjo cuando los dos operarios se encontraban en la cubierta de uno de los grandes cilindros, de unos diez metros de diámetro, en los que se encuentra el carbón a presión. Este mineral se tritura mediante unas grandes brocas que descienden de unas torres superiores y penetran en las cámaras por las tapas. Según indicaron, se produjo una explosión cuando Sousa y Suárez se hallaban soldando sobre las cubiertas de las cámaras. Las brocas no estaban entonces funcionando.

La cartera, a 200 metros

«Salió mucho humo negro, hubo algo de fuego y muchas piezas salieron volando», relataron operarios que estaban en aquel momento en la planta y que fueron testigos de lo ocurrido. La cartera de uno de los heridos fue recuperada después del suceso: apareció a unos doscientos metros de distancia.

Repsol reconoció que se produjeron destrozos importantes, aún no evaluados. La actividad de la petroquímica solo se vio interrumpida en la planta de coque, pero no afectó al resto de las instalaciones del amplio recinto, donde continuaron desarrollándose los procesos habituales de la industria.

La multinacional subrayó también que lo ocurrido no había afectado al entorno inmediato de la refinería, situada en pleno núcleo de Meicende.