El concurso de cachelas brilló con luz propia en el San Xoán

Víctor Cacho CARBALLO/LA VOZ.

CARBALLO

24 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Los carballeses se volcaron con las Festas de San Xoán. Muestra de ello fue la alta participación que desencadenó el tradicional concurso de cachelas, que ayer cumplió su 23 edición y en el que finalmente tomaron parte trece grupos.

A media tarde, las calles se condimentaban con la ilusión de los preparativos de unas cachelas que parecían querer arder bajo un sol abrasador. Pese a todo, los vecinos daban sus últimos retoques para ponerlas guapas ante la inminente visita del tribunal. Hogueras que convivían con otras que, poco a poco, iban tomando forma a base de maderos, cartones y un sinfín de elementos, mientras las pequeñas parrilladas de sardinas y churrasco salpicaban el apetito por todos los rincones de la localidad.

Los barrios carballeses estaban tan plagados de fiúnchos como de ideas, con artísticas cachelas que representaban desde monumentos tan famosos como la Torre Eiffel o la Torre de Hércules, hasta lugares más lejanos como la bahía de San Francisco o las pirámides, hechas con más de 3.000 cajetillas de tabaco.

La actualidad fue, como cada año, otro de los temas recurrentes por los participantes inscritos en el certamen, como el Mundial de fútbol de Sudáfrica o el próximo Xacobeo, que cobró vida a través del particular peregrino de los mayores de Geriatros: O gerigrino.

El jurado inició su particular recorrido para valorar las obras en torno a las 20 horas. Antes de dictar sentencia, Miguel Suárez, uno de los miembros del jurado, recordó cuáles eran las principales bazas que se valoraban desde dentro del comité: la originalidad, la calidad de la construcción, el tamaño y el acabado.

Cumpliendo con la tradición, las hogueras se prendieron a las doce en punto en una jornada que será recordada por todos los carballeses durante mucho tiempo, en donde la noche brilló aún con más intensidad en un día que ya de por sí había sido radiante.