Los 1.604 accidentes laborales contabilizados en la comarca durante el año pasado han dejado un total de cinco víctimas mortales y decenas de personas heridas, tanto con secuelas irreversibles como con lesiones graves, según los datos facilitados por el Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral. En este año también se ha registrado ya un fallecido, el operario que perdió la vida el martes al quedar enganchado en la maquinaria de un aerogenerador del Pico de Meda. Las estadísticas son bastante pesimistas, ya que la siniestralidad profesional aumentó un 9% en la Costa da Morte con respecto al año 2005.
Entre los concellos que presentan un mayor número de siniestros en el trabajo, en cifras absolutas, destacan Carballo, A Laracha, Cerceda y Cee, los municipios que concentran la mayor parte de la actividad industrial y acumulan el grueso de los afiliados a la Seguridad Social. En el caso de la capital de Bergantiños, la tercera parte de todos los asalariados de la comarca.
El impacto de los incidentes, respecto al número de trabajadores, en cambio, resulta más significativo en otros lugares como, por ejemplo, Camariñas, que con poco más de 1.200 contratados sufrió durante el pasado ejercicio 71 siniestros, cinco de ellos graves y tres con consecuencias mortales. En este caso, la amplia influencia del mar -uno de los sectores con mayor accidentalidad- en la economía del municipio, explica parte de este problema.
Estas actividades pesqueras, junto a la agricultura, el sector de la construcción y las empresas industriales más pujantes, como las dedicadas a la generación de energía eólica, siguen siendo las que concentran tanto la mayor cantidad de accidentes como los de mayor gravedad.
No se nota la crisis
El parón económico que ha venido recrudeciéndose, de manera especial, durante la segunda mitad del año pasado, no ha impactado, sin embargo, del mismo modo en las estadísticas de siniestralidad que presentan datos preocupantes, un año más. También es cierto que la contracción asociada a la crisis no se ha sentido del mismo modo en la Costa da Morte que en otros puntos del territorio gallego y del mundo.
Tampoco da la impresión de que el nuevo año vaya a traer grandes soluciones contra esta lacra que golpea a muchas familias e incide de un modo negativo en el conjunto de la economía.
Buena prueba de ello es que durante el mes de enero y la primera semana de este, ya se han registrado diversos incidentes graves ocurridos en el lugar de trabajo.
Hace solo dos días que un marinero de Ponteceso sufrió múltiples fracturas en las dos piernas cuando subía el aparejo al barco y un operario de la siderúrgica de A Laracha, recibió el impacto de un gato hidráulico en el pecho.