Las votaciones se prolongaron con tensos debates durante cerca de cuatro horas en Vimianzo
10 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La segunda asamblea constituyente del GDR-26 -llamado ya Costa da Morte-GDR- se prolongó durante cerca de cuatro horas con largos debates y arduas votaciones de las que salieron, finalmente, los 29 nombres de los miembros de la nueva directiva y los cuatro cargos -presidente, vicepresidente, secretario y tesorero- que dirigirán la entidad.
Más fácil -emocionante en algunos casos- fue elegir a los 18 representantes de las asociaciones que, sumados a los 10 alcaldes y un un miembro de la Diputación, compondrían la directiva.
Una vez aprobados los nombres en asamblea se reunieron los 29. Y ahí empezó el momento más tenso.
Aunque no estaba escrito en ninguna parte, a los alcaldes se les pidió que, entre ellos, propusieran un presidente. Los representantes de las asociaciones admitieron que un regidor ocupara el cargo.
Los regidores propusieron al alcalde de Cee, Ramón Vigo, solo discrepó de su elección el regidor de Zas, Manuel Muíño, quien aceptó la decisión del resto.
Por su parte, los 18 representantes de las asociaciones propusieron los nombres de vicepresidente, secretario y tesorero. Antonio Díaz Amor, Olga Campos y Miguel Formoso, respectivamente.
Pero los alcaldes querían más. No entendían por qué no podían hacer su propuesta para el resto de los cargos. «Se os van a ocupar representantes das asociacións, o lóxico será que os escollan as asociacións», apuntaron algunos en el debate.
Pero los regidores querían que el vicepresidente fuese Manuel Soto y el secretario Ramón Sestayo. Sin acuerdo y con evidentes discrepancias, se decidió que se propusiesen candidatos y que los 27 representantes -faltó el alcalde de Muxía y el vocal de la Diputación- votasen en urna.
Contra pronóstico
En esa situación Manuel Muíño consideró que, ya que no había acuerdo, presentaría su candidatura por no estar de acuerdo con la postura del resto de regidores, sobre todo porque Vigo era también presidente de Neria.
Y, contra todo pronóstico, las asociaciones dieron tiraron abajo la propuesta encabezada por Vigo. Por un solo voto de diferencia, Manuel Muíño salió elegido presidente. Eso sí, la vicepresidencia y la tesorería se las quedaron quienes propusieron los mandatarios municipales, Manuel Soto y Ramón Sestayo, respectivamente. La secretaría, de consenso, la ocupa Olga Campos. La asamblea -unas 200 personas acudieron a Vimianzo- ratificó los cargos y Muíño hizo un llamamiento a la unidad.
Durante toda la tarde se vieron idas y venidas por la casa de la cultura y se repetían preguntas como «¿Ganaron los nuestros o los de ellos?».
En algunas mesas, especialmente la H, la multisectorial, la tensión llegó al máximo, con cuádruple empate de representantes, retirada de candidaturas y nueva votación en la que, por un voto, quedó fuera de la directiva Xan García Pouso, secretario de Neria.
La nueva directiva tiene ahora poco más de un mes de plazo para presentar el plan estratégico de la comarca a Agader para preparar la gestión de los fondos europeos.