Cuando Ramón Bermúdez, más conocido como Félix, empezó a trabajar en el puerto de Caión, hace 15 años, había diez barcos del día y tres o cuatro tarrafas. Lo sabe bien porque él era y es el encargado de la grúa que los iza hasta el muelle cuando hace mal tiempo. Ahora los únicos naseiros que reclaman sus servicios son Manuel Feliz y Evaristo Lois y el único barco de cerco que queda es el Estrella Verde , que pasa el invierno en A Coruña.
Hace ya años que la pesca ha perdido peso específico en Caión, hasta el punto de que las embarcaciones de la séptima lista multiplican por diez a las profesionales. La cesión ha sido tan importante que la Consellería de Pesca instaló hace unos años una grúa que solo utilizan los navegantes deportivos. Miguel Iglesias, que se jubiló del mar a los 63 años, recuerda que en la villa había 600 marineros cuando él era joven. Ahora solo hay 10 barcos con base en este puerto y hay varios armadores que esperan a que salgan las ayudas para desguace para abandonar.
Trabajo
Manuel Feliz, se queja de que embarcaciones de O Grove y de Laxe trabajan en sus costas. Ayer mismo había faenando frente a Caión dos embarcaciones y ninguna de ellas era de ese puerto. Los marineros se lamentan, al resguardo del aguacero, de que ahora hay que trabajar más para sobrevivir y que otros barcos se llevan lo que ellos les correspondería.
Otro problema es que el puerto no ofrece abrigo durante el invierno, lo que hace que las embarcaciones más grandes, una tarrafa y otras dos que van al bonito en verano, se queden en A Coruña de forma permanente. Los pescadores no cree que el puerto exterior que se construye en Langosteira mejore las cosas. De hecho, están convencidos de que la nueva instalación les reducirá considerablemente sus zonas de pesca. También ayudará al mantenimiento de la actividad extractiva profesional la falta de recambio generacional. Calculan que en cinco años apenas quedarán marineros en Caión.