Las mámoas de la Serra do Barbanza reviven tras una limpieza histórica

María Hermida
María Hermida RIBEIRA/LA VOZ.

BARBANZA

El distrito forestal colaboró con Amigos do Centro Arqueolóxico de Neixón para llevar a cabo estas labores

11 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando se habla de patrimonio, desafortunadamente, lo habitual es que las palabras deterioro y abandono salgan a relucir. Sobre todo, cuando se trata de restos arqueológicos, a los que casi nunca se les da la importancia que tienen. Basta recordar el estado de muchos castros de la zona. Sin embargo, hay ocasiones en las que la tortilla da la vuelta, y sí se hacen cosas para mejorar las huellas prehistóricas que hay en la comarca. Una de esas labores tuvo lugar en la Serra do Barbanza, donde las mámoas que conforman una de las más significativas necrópolis gallegas del Neolítico acaban de revivir gracias a una profunda limpieza.

La actuación hecha puede calificarse sin problema de histórica, ya que desde el año 1983, cuando se estuvo excavando en esta zona, no se había vuelto a limpiar de semejante manera. De hecho, solamente se habían realizado rozas de tojos puntuales, amén de que un incendio dejase despoblada de vegetación la zona a finales de los ochenta.

Urgencia

Todo ello llevó a que, recientemente, la Asociación de Amigos do Centro Arqueolóxico de Neixón observase la urgente necesidad de limpiar las mámoas, ya que algunas casi estaban ya ocultas entre la maleza. En el camino se toparon con la valiosa colaboración del distrito forestal -que depende de la Xunta-, que puso a sus operarios y máquinas a disposición para ayudar a limpiar.

Entre unos y otros, lograron cambiarle la cara a las mámoas, hacerlas sobrevivir. Y, ahora, estas poco tienen que ver con las de hace unos meses, cuando la maleza campaba a sus anchas y evitaba que pudiese observarse su estructura. De esta forma, quienes dirijan sus pasos hacia la Serra do Barbanza podrán ver en condiciones óptimas construcciones como la Casota do Páramo o la famosa Arca do Barbanza, por citar los dos túmulos más monumentales.

En realidad, en esta zona de la sierra hay un total de 39 mámoas. Sin embargo, la ruta que hay señalizada solo pasa por una docena de ellas. Como se contó con la colaboración del distrito forestal, que tiene máquinas idóneas para limpiar el monte, no se adecentó únicamente el contorno de los túmulos, sino que también se le cambió la cara a las grandes llanuras que son los Chans do Barbanza.

Por descontado, tratándose de un yacimiento arqueológico, hubo que pedir permiso a Patrimonio. El arqueólogo que se encargó de supervisar las labores es Víctor Barbeito, que trabaja en el centro de Neixón.