La casa de la cultura de Xuño está destrozada pese a que no se estrenó

BARBANZA

25 feb 2010 . Actualizado a las 11:30 h.

La historia se repite. Como pasó en su día con la perrera de Ribeira, la casa de cultura de Xuño (Porto do Son) está destrozada pese a que se trata de un edificio que jamás llegó a estrenarse. De hecho, ni siquiera se llegó a acabar. ¿Qué pasó? El inmueble se empezó a construir cuando Ramón Quintáns era alcalde, luego quedó paralizado y, finalmente, acabó siendo pasto de los vándalos, que arruinaron las ventanas, las puertas y absolutamente todo lo que encontraron a su alcance. Lógicamente, el paso del tiempo también hizo de las suyas y la humedad se evidencia en cada esquina del edificio. Ahora, el Concello busca cómo solventar la papeleta.

El ex alcalde y ahora concejal de Cultura, Ramón Quintáns, explicó ayer que en su día el Concello empezó a construir el edificio. Pero que, como le había pasado con otros inmuebles para usos culturales, se topó con que «a Xunta non tivo ningunha sensibilidade, e non apostou por financiar estas obras». De ahí que, según afirmaba ayer el socialista, acabara yéndose de la alcaldía con el inmueble a medias.

Ya con Tomé empuñando el bastón de mando, las cosas cambiaron bien poco. Eso sí, en su día, el mandatario conservador dijo que había entregado a la Xunta en dos ocasiones -una cuando gobernaba el bipartito y otra ya con los de su partido en el poder- un anteproyecto para construir un nuevo edificio. Se trataría de un inmueble que incluiría la casa de cultura y el centro de salud, un dos por uno que, cuando Tomé fue apartado de la alcaldía, seguía sin ver la luz. La previsión, se supone, era echar abajo lo que inicialmente se había construido.

Dos alternativas

¿Y qué pasa ahora? El ejecutivo dice que quiere darle la vuelta a la tortilla y buscarle una solución a este edificio con esperpéntico historial. Por ahora, va a encargar un proyecto de una nueva casa de cultura. Eso sí, todavía no está claro si se optará por tirar todo lo que se hizo y volver a empezar o apoyarse en las edificaciones existentes, que consisten en tres inmuebles de bloque sin apenas ventanas que se empezaron a construir hace unos diez años. Al parecer, lo más probable es que no pueda aprovecharse ni un ladrillo. El concejal de Cultura sonense señaló que, una vez que el proyecto esté redactado y listo, llamarán a la puerta de la Xunta «para ver se nesta ocasión se mostran máis receptivos».