Se encuentran situadas en parroquias de Lousame, Boiro y Outes donde se llevó a cabo la concentración
09 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.La Consellería do Medio Rural acaba de poner en marcha el Banco de Terras de Galicia (Bantegal), que es un sistema que consiste en que los propietarios de fincas de uso agrícola que no las explotan ni cultivan pueden inscribirlas en un registro público para que agricultores y ganaderos que sí las precisan para su actividad puedan alquilarlas a precios razonables. La iniciativa se ha puesto en marcha de forma pionera en seis comarcas de la comunidad. El área de Barbanza no figura de momento entre las elegidas, pero lo que sí hace la Xunta es indicar qué zonas son susceptibles de pasar a formar parte en un futuro próximo de ese banco. En concreto, alude a Boiro, Lousame y Outes, donde aparecen 6.160 fincas aptas o idóneas para ser arrendadas.
Dichas parcelas ocupan una extensión total de 1.261 hectáreas y pertenecen a 3.215 titulares. Se encuentran situadas en las parroquias de Macenda, en el ayuntamiento de Boiro; San Xusto de Toxosoutos, perteneciente a Lousame; y Cando y Entíns, ambas en el término municipal outiense.
Todas esas superficies están consideradas, a efectos de la Administración autónoma, como zonas de especial interés agrario y el criterio que se siguió para seleccionarlas es que en esos núcleos el decreto que puso fin a los trabajos de concentración parcelaria es posterior al 30 de diciembre de 1992.
Plazos sin determinar
Fuentes de Medio Rural indicaron que, aunque la movilización de terrenos ha empezado por Ordes, Terra Chá, A Limia, Deza y Baixo Miño; a partir del 2008 quieren que la iniciativa se vaya extendiendo de forma progresiva a otras comarcas de Galicia, aunque por ahora no se aportan fechas concretas sobre la evolución del proceso.
Lo que sí aseguraron es que, además de las parcelas que se proponen desde la Xunta para su inclusión en el banco público, cualquier propietario de Barbanza, Muros y Noia podrá solicitar la integración de sus terrenos en ese registro oficial, siempre y cuando sean de vocación agropecuaria.
«A última palabra a teñen sempre os donos das propiedades, eles deciden se as inclúen ou non, e en ningún caso perden a titularidade», señalan fuentes de la consellería.
Claro que los vecinos de la zona que posean una finca agrícola que no esté siendo cultivada deben saber que la Administración en ningún caso se la va a expropiar, ni nada parecido, para incorporarla al Bantegal, pero sí puede suceder que al dueño se le impongan sanciones por tenerla en un grave estado de abandono que propicie incendios, plagas u otros daños a las propiedades colindantes.
¿Qué pasos deben dar, llegado el momento, si desean inscribirlas en el banco? Lo que tienen que hacer es acudir a las oficinas agrarias comarcales de Noia y Ribeira, o realizar la solicitud a través de Internet. La anotación es gratuita, pero si la parcela se alquila la Xunta puede cobrar una comisión del 5%, como máximo, del recibo.
Si optan por movilizar sus tierras a través del sistema de Medio Rural, lo que deben saber los barbanzanos es que podrán alquilarlas por un período límite de cinco años prorrogables.
El Bantegal fijará para cada ejercicio unos precios de referencia en función de la parroquia y del tipo de cultivo, pero bajar o subir las tarifas del arrendamiento es una cuestión que va a depender de las dos partes implicadas, es decir, del propietario de la parcela y del agricultor que quiere explotarla.