El misterio de las playas desaparecidas en Ribadeo y Coaña

JOSÉ ALONSO, d. gAYOSO RIBADEO / LA VOZ

A MARIÑA

Os Xuncos fue comida por el mar y en Torbas el acceso está cerrado

20 jul 2011 . Actualizado a las 11:50 h.

Ribadeo ha perdido una de sus playas. Desapareció, literalmente, comida por el mar. Nada queda de arena, solo la lengua rocosa que se extiende desde la ladera, a veces cubierta de algas, otras simplemente mostrando la roca viva cuando hay bajamar. El acceso que en su día ejecutó Costas cuelga en el aire. Es lo que queda de la playa de Xuncos.

De poco vale que continúe figurando en el listado de arenales que se muestra en la web del Ayuntamiento de Ribadeo. Las observaciones que hacen son un guiño a la nostalgia, porque al llegar a la playa nada queda. Sin embargo, en la web del Concello aún se describe con precisión: accesos rodados; zona de aparcamiento; fina arena blanca en cantidad variable en función de las mareas; forma de concha; pequeña playa no ventosa, de peligrosidad media, de aspecto rocoso y acantilados abruptos a causa de la erosión marina que sufre; situada al lado de la playa de Illas-Os Castros, en A Devesa... ¿Qué queda de eso? Prácticamente nada. También se dice que la ocupación es baja. ¡Y tanto! Como que no son pocos los ribadenses que ignoraban su existencia. Pero a pesar de ello hace años la Dirección General de Costas, en tiempos de mayor bonanza económica, prolongó hasta el arenal el paseo marítimo que salía de Os Castros.

Hace un año el mar hizo su trabajo y se comió la playa. Tal es así que la UE la declaró cerrada al baño por incumplir los criterios de calidad comunitarios. Clausuró una playa que ya no existía.

En junio se hizo público en Bruselas un estudio elaborado por la Agencia Europea de Medio Ambiente que incluía en su lista negra dos pequeñas calas de Galicia: el arenal de Lourido (Sada) y el de Xuncos (Ribadeo). En ninguno de estos dos casos la prohibición del baño se debió a la baja calidad de las aguas. La playa sadense, tal y como había ocurrido el año anterior, recibió el suspenso por su «peligroso» acceso. Más curioso aún fue el caso de la cala ribadense, que perdió la catalogación como zona de baño debido a la «completa eliminación de la arena».

Pero igual que el mar la llevó quizás algún año vuelva a meter arena. Parece improbable, pero no es imposible. También se podría usar, si así lo demandase el Concello, la arena que se va a dragar en el canal de la ría. El de Barreiros la ha solicitado para regenerar Altar y otros arenales de su litoral.

Aclarado este misterio hay otro que pervive desde hace años tres años en el Occidente asturiano, en Torbas (Coaña). La playa no existe para los vecinos por un desprendimiento de cuarenta toneladas que cerró el acceso. Las promesas del Ministerio de Medio Ambiente para solventar la situación se han diluido una tras otra, hasta quedar en nada. En tanto, el Ayuntamiento mantiene la prohibición de bajar al arenal, ya que las escaleras están prácticamente colgando en el aire y, además, caen constantemente piedras de las laderas. A pesar de ello, hay bañistas que ignoran el veto y se arriesgan a entrar en la playa. «Cada lunes un policía local vigila que siga cerrada, pero no podemos tener vigilancia 24 horas al día», manifestó Rosana González, la primera teniente de alcalde coañesa.

En tanto, ahí siguen, con su misterio en Ribadeo y Coaña, dos playas perdidas.