El paso del temporal de auga y lluvia que azotó la comarca a última hora del vieres y durante la madrugada de ayer no provocó daños personales y tampoco excesivas complicaciones a los vecinos y miembros de los grupos de Protección Civil y Grumir de A Mariña. Además de las habituales caídas de ramas, movimientos de contenedores y vuelo de todo tipo de objetos, no hubo que lamentar ningún percance grave.
Los mayores problemas se produjeron en San Cibrao, en donde las copiosas lluvias caídas a primera hora de la noche del viernes volvieron a demostrar las insuficientes estructuras de alcantarillado que posee la localidad cervense. Alrededor de las once de la noche, distintos puntos de las calles Aduana y da Cruz registraron varias bolsas importantes de agua, debido a que la red de sumideros no era capaz de achicar toda el agua caída en ese momento. Afortunadamente, en esta ocasión no se produjeron inundaciones en garajes de particulares.
Igualmente, Mario Antuña, responsable de Protección Civil en Cervo, informó que en la zona de A Veiga, también en la localidad de San Cibrao, se soltaron varias arquetas por el fuerte viento.
Por su parte, en Foz, una rama de un árbol cortó durante unos minutos la carretera que une Vilaronte con A Espiñeira. Asimismo, los miembros de Protección Civil de Ourol tuvieron que cortar varios árboles y ramas que obstruyeron el paso por la vía que conecta el casco urbano ourolense con As Lobeiras, a la altura de los lugares de Xerdiz y Miñotos.
Rachas de viento inferiores
La intensidad de las rachas de viento disminuyó a partir de la madrugada y la máxima se registro en la estación de A Fraga Vella, entre Abadín y Mondoñedo, con una fuerza de 79,5 kilómetros, por los 77 de la ubicada en Burela. Sin embargo, estas intensidades quedan muy lejos de los 122 kilómetros por hora registrados a las 17.30 horas del viernes en la estación burelense.
A pesar de que la intensidad del viento fue menguando conforme se acercó la mañana, eran muchos los mercantes que continuaban ayer por la tarde en la ría de Viveiro, para resguardarse del temporal de lluvia que activó de nuevo durante esta pasada magrudaga la alerta amarilla en la comarca.