Oubiña recibe el alta médica después de 22 meses parado

X.R. Castro VIGO/LA VOZ.

VIGO

El medio del Celta acumula tres años y medio lesionado y ha pasado cuatro veces por el quirófano

15 ene 2011 . Actualizado a las 02:43 h.

Después de cuatro operaciones de rodilla, de tres años y medio lesionado y de una recaída que le tuvo parado desde abril del 2009, Borja Oubiña recibió en la mañana de ayer el alta médica. El futbolista del Celta está recuperado por completo de su lesión de ligamentos y ahora tan solo le falta ritmo para volver a las canchas. De entrada, ya aparece en la lista de 20 convocados para el partido de esta tarde ante el Xerez, aunque la grada parece su destino. Sin embargo más pronto que tarde ya estará disputando un partido oficial. «Me encuentro bien y el alta es una consecuencia de las sensaciones que tengo. Estoy contento de que al final todo saliese bien, de llegar al momento de poder entrenar con el resto de mis compañeros y de poder sentirme como uno más», comentó el protagonista.

Porque la vida ha cambiado de un modo radical para el último internacional gallego absoluto desde que en el otoño del 2007 pasó por el quirófano del doctor Ramón Cugat, auxiliado por Juan José García Cota, el jefe de los servicios médicos del Celta.

Los problemas para Borja Oubiña comenzaron en el posoperatorio de la primera intervención. Tras sufrir una rotura de ligamentos el 22 de septiembre del 2007 por una entrada de Kuyt en el partido Liverpool - Birmingham, volvió a Vigo para operarse. El desaparecido Genaro Borrás y Mario Galán dirigieron aquella intervención que poco tiempo después derivó en una infección que alteró todos los planes de recuperación. Sin embargo Borja reapareció a finales del 2008 de la mano de Pepe Murcia. Jugó 14 partidos hasta el mes de abril del 2009, pero fue algo ficticio. La rodilla le dolía horrores, apenas entrenaba y jugaba casi por imperativo. Ahora, se ejercita sin ninguna molestia. «Antes sufría entrenando, pero como descansaba dos días antes a los partidos llegaba bien, pero el problema es que durante la semana no era capaz de entrenar bien y ahora lo hago sin ningún problema», comentó ayer el capitán del Celta.

La diferencia radica en el éxito de la intervención, en la prevención para evitar infecciones y en la paciencia para ir quemando etapas. Oubiña no ha tenido vacaciones en los tres últimos veranos, pero al mismo tiempo tampoco ha tenido prisa por volver. Jamás se ha marcado un plazo y ahora tampoco lo hace para verse vestido de corto en un campo. «No me marco ninguna fecha, todo llegará».

Paco Herrera, el entrenador, lo ve recuperado, pero al mismo tiempo verde para hacerle jugar. Ya ha anunciado que lo apretará la próxima semana: «A veces el alta no tiene nada que ver. Quiere decir que lo podemos meter en todo, está preparado para todo, pero le falta ritmo, sobre todo con la pelota. Lo normal es que tengamos paciencia esta semana con él y que le apretemos mucho la semana que viene para ya ser uno más».

Oubiña ya vivió un ascenso e el campo y ahora quiere repetir con un equipo que emite las mismas sensaciones. Volver a Primera sería el mejor regalo.