El hasta ahora principal valedor del pucelano mostró su disgusto por la crítica situación de toda la temporada
04 may 2010 . Actualizado a las 11:55 h.Eusebio Sacristán salvó el ultimátum frente al Cádiz, pero su continuidad en el Celta la próxima temporada no está tan clara. Carlos Mouriño, el presidente y su principal valedor, que en su última comparecencia pública había adelantado la propuesta de renovación del pucelano, sembró ayer dudas. «Nosotros hemos dicho que nos gustaría que Eusebio continuara con el proyecto, pero las circunstancias para él y para nosotros han cambiado un poco y tendremos que analizarlo nuevamente», comentó ayer tras un par de meses en México.
Dentro de un discurso ambiguo, Mouriño Atanes pospuso cualquier decisión hasta cuando la continuidad del Celta sea un hecho matemático. Por un lado habló de su devoción por los contratos largos, el modelo inglés y la apuesta de por la cantera. Incluyendo en su disertación que nada había cambiado con respecto al entrenador. -«Eso ya lo hemos hablado durante toda la temporada, creo que está bastante claro»-, comentó en clara alusión al pasado, pero a renglón seguido mostró su disgusto por la clasificación del equipo a lo largo de toda la temporada. «Nosotros decimos que planificamos la temporada para no sufrir tanto, hemos estado muchas jornadas metido ahí abajo y también tengo que saber que piensa Eusebio de esta situación».
Los celestes vivieron en descenso hasta mediados de diciembre y aunque desde entonces siempre han eludido la zona roja, nunca han podido dar el estirón definitivo. El presidente matizó que el objetivo estará cumplido una vez que la salvación sea un hecho consumado. «El entrenador tiene una responsabilidad, la de dejar al equipo en esta división con cierta comodidad, si lo deja ha alcanzado el objetivo con independencia del sufrimiento que llevemos, y entonces será uno más de los que tenemos que analizar con mucho cuidado y decidir respecto a lo que él quiera y nosotros pretendamos».
Dejó claro que no se ha reunido con Eusebio desde hace tiempo, y que todo queda pospuesto como mínimo hasta después del partido con el Girona del sábado. En caso de victoria quizás comience a clarificarse el panorama: «El tema está aparcado. En el instante que el club esté estabilizado será el momento de abordarlo. No quiero hablar con él hasta después del partido, lo que se tuvo que decir ya se dijo». El discurso suena a cambio sustancial.