Elegir el hockey hielo en vez del fútbol, como pretendía su padre, ya le ha costado un diente, pero ha convertido a este hijo de lucense en estrella de su Suiza natal
25 feb 2010 . Actualizado a las 12:43 h.Acaba de terminar el partido contra Bielorrusia y cuando Rafael Díaz (Zug, 1986) sale del vestuario para atender el teléfono, Suiza ya está clasificada para jugar los cuartos ante Estados Unidos, favorita para el oro en hockey hielo en los Juegos de Vancouver. El defensa de los helvéticos tiene sangre gallega -su padre emigró hace décadas desde la parroquia lucense de Candaedo-, pero confiesa hablar «poquito» español y pide la entrevista en inglés.
-Su forma de jugar le ha generado admiradores, sobre todo por su agresividad. Tiene un estilo bastante duro.
-La verdad es que prefiero un juego agresivo, de choque. Es el estilo que mejor me viene. Este deporte es de mucho contacto y esa es una de las cosas que más me gustan. No evito el choque, pero intento no meterme en peleas, sobre todo porque soy demasiado pequeño para sacudirme con nadie.
-Supongo que el apartado físico será fundamental.
-Es de lo más importante, sí. Pasamos un par de horas sobre el hielo, con tácticas y movimientos, y luego otra más en el gimnasio.
-Empezó en esto pese a su padre, que prefería el fútbol.
-Ni él ni mi madre querían que me dedicara a esto, pero siempre me llamó la atención. Es un juego muy dinámico. Atractivo. Así que empecé muy pequeño, a los cinco años.
-Una de sus hermanas mayores también fue olímpica en este deporte, ¿fue ella la que convenció a sus padres?
-Ocurrió al revés. Yo empecé a jugar y luego se apuntó ella.
-En Suiza es uno de los deportes con más afición y que más dinero mueve. ¿Los sueldos dan para solucionar la vida?
-La verdad es que se puede hacer bastante dinero, pero no tanto como jugando al fútbol en España.
-¿Resentido con el fútbol?
-Nada de eso. Si a mí me gusta y siempre que juega España quiero que gane. Me encantó cuando ganaron la Eurocopa. También sigo la Liga, sobre todo por Internet. Y veo algunos partidos. Principalmente los del Deportivo, que creo que lo está haciendo bastante bien. Están quintos o sextos, ¿no?
-Quintos ahora mismo. ¿Viene mucho por España?
-Voy a ver a mi padre de vez en cuando. En ocasiones voy con mis hermanas y otras veces voy solo o con mi novia. Estuve en Candaedo a finales del verano pasado y volveré a ir este.
-En Zug, la ciudad donde vive y juega, levanta pasiones, pero aquí no lo conocerá nadie.
-Eso es lo que me gusta. Cuando acaba la temporada paso un par de semanas en Lugo relajándome. Sin hacer otra cosa que ir a la playa, comer bien y beber algún vaso de vino. Luego vuelvo con varios kilos de más, ja, ja. Candaedo es un sitio pequeño donde uno no tiene problemas para descansar tranquilo, sin llamar la atención.
-¿Conoce algo más de Galicia aparte de Lugo?
-La verdad es que no mucho. A Coruña y poco más.
-En su equipo lo miman mucho. ¿Es para evitar que se vaya a Ligas mejores?
-Estoy muy contento en Zug. Este año estamos haciendo un muy buen campeonato. Vamos terceros y tenemos muchas posibilidades de ganar algo.
-Juega siempre con el 16. ¿Le tocó o lo eligió usted?
-Es mi número. Lo llevo desde pequeñito, cuando un entrenador que tuve a los seis años me lo dio. Me trajo suerte y ya no he querido otro.
-¿Es supersticioso? Eso es muy gallego.
-Bueno, sí soy un poco supersticioso, será culpa de mi sangre gallega entonces. Aunque tampoco demasiado. Tengo algunas ideas fijas con los sticks y sigo siempre el mismo orden al vestirme. Tampoco mucho más.
-Le conocen por Raffi y el Torero. Lo de los toros sí que no es muy de aquí.
-Raffi me llaman desde pequeño. Lo de Torero me lo pusieron en una revista y ahí se quedó. Me lo dicen a veces los aficionados y algunos de mis compañeros de selección también. Supongo que se debe a que es una de las cosas que más llaman la atención de España.
-Si esto no da para retirarse, tendrá algún plan para cuando cuelgue el «stick».
-Ahora solo juego, pero la idea es estudiar más adelante. Quizá algo relacionado con la informática, que es lo que más me atrae.
-¿Y vivir en Galicia?
-Lo de pasar un tiempo en España me parece buena idea. Vi una cancha de hockey sobre hielo cerca del Camp Nou así que alguien jugará allí. La verdad es que siempre digo que me encantaría encontrar algún equipo con el que competir en España antes de retirarme. Me llama mucho la atención saber cuál puede ser el nivel que tienen en este deporte.
-Me temo que no demasiado alto.
-Ja, ja, ja. Quizá nos llevemos una sorpresa.