En directo | Felipe VI cede su Falcon al papa León XIV para que vuelva al Vaticano tras una avería en el avión que debía trasladarlo
SOCIEDAD
El papa visitó el centro Las Raíces, donde escuchó varios testimonios de migrantes, y mandó un mensaje sobre la integración en La Laguna: «Una conciencia humana, y más aún una conciencia cristiana, no puede permanecer indiferente ante las víctimas de los naufragios»
12 jun 2026 . Actualizado a las 19:11 h.La visita de León XIV a España llega a su fin. Este viernes se celebrarán en Tenerife los últimos actos oficiales del viaje. La cuestión migratoria volverá a ser central en la línea de actuación; el pontífice se reunirá con los migrantes del centro Las Raíces y con otras realidades en la Plaza del Cristo de La Laguna. El día continuará con una misa en el puerto de Santa Cruz y, para finalizar, la ceremonia de despedida. Se cierra así una visita de siete días histórica. Para el recuerdo quedan los multitudinarios actos de Madrid, el espectáculo en la Sagrada Familia de Barcelona y el contundente discurso que dio el jueves en el muelle de Arguineguín, en Canarias. Prevost centró su mensaje en los migrantes fallecidos en el mar y apeló a la responsabilidad de los países de origen, de tránsito y de llegada: «El Mediterráneo y el Atlántico no pueden ser cementerios sin lápidas».
El papa León XIV ya ha despegado desde el Aeropuerto de Tenerife Norte rumbo a Roma a bordo de un Falcon del Ejército del Aire.
Lo ha confirmado el Vaticano con este mensaje: «El papa León XIV regresará a Roma en el avión del rey de España, ofrecido amablemente por Su Majestad. El avión partirá alrededor de las 18:00 horas (hora local) y llegará a Roma aproximadamente a las 23:00 horas (hora de Roma). El personal de la Santa Sede y los periodistas del vuelo papal regresarán en las próximas horas en otro avión puesto a disposición por Iberia».
La salida del papa León XIV se ha pospuesto ligeramente y se prevé que despegue en los próximos 20 minutos rumbo a Roma a bordo del Falcon del Ejército del Aire que le ha cedido Felipe VI. Por su parte, se ha activado el envío de un segundo Falcon hacia Tenerife para recoger al monarca y trasladarlo de vuelta a Madrid.
Cambio de planes en el viaje del papa. Viajará hasta su país en el Falcon que le ha ofrecido el rey Felipe.
Todo el pasaje que viaja con el papa en el avión de regreso a Roma será desembarcado del aparato a la espera de una nueva aeronave que se desplazará desde Madrid con el objetivo de realizar el viaje a roma este mismo viernes. Según explica Iberia en un comunicado, el avión en el que León XIV y la delegación vaticana iban a desplazarse a Roma ha sufrido un problema técnico que no puede ser reparado inmediatamente.
Según fuentes consultadas por Europa Press, el problema que forzó la evacuación fueron los vientos de cola. Para que pueda despegar con normalidad, los operarios del aeropuerto le han dado la vuelta al avión.
Según fuentes de Iberia consultadas por Europa Press, ha habido un problema técnico que están revisando sus especialistas de mantenimiento. Fuentes de la organización de la visita del Pontífice a España señalan que el vuelo se retrasa media hora. Fuentes de Aena señalan a Europa Press que la operativa comercial funciona con normalidad y que se trata de un «problema técnico» de la compañía con ese vuelo. Según ha detallado el piloto a bordo, donde aún se encuentra la delegación de periodistas, se va a intentar remolcar el avión para estar en el otro sentido porque el problema está vinculado al «viento en cola».
Un vehículo del aeropuerto se lleva remolcado el avión de Iberia en el que iba a viajr el papa hasta Roma.
Así ha sido el momento de la evacuación del papa. Primero, subió el rey para ver qué pasaba. Poco después, ambos bajaban por las escaleras del avión.
Primero, el rey sacó el papa. Ahora, todos los eclesiásticos que viajaban con él bajan ordenadamente del avión. Todavía no ha trascendido el motivo de la incidencia, de la que avisó el piloto por megafonía.
El pontífice espera dentro del aeropuerto a que se solvente la incidencia, de la que todavía no se han dado detalles.
El avión tardaba en despegar y, finalmente, ha trascendido que se trata de una incidencia técnica. Pusieron de nuevo las escaleras y, acto seguido, subió el rey para ver como se encontraba el pontífice. No tardaron en bajar los dos seguidos del resto de personal.
La ansiada visita a España del papa ha llegado a su fin. León XIV ya se ha metido dentro del avión, que despegará en breves. Todavía le queda por dar una rueda de prensa desde las alturas.
Junto al rey Felipe, el papa cmaina por una alfombra roja hasta el avión de Iberia que lo llevará hasta Roma. Uno a uno, se despide de las personas que lo acompañaron durante el viaje. El primer es Yago de la Cierve, organizador de la visita.
El papa llegó al aeropuerto de Los Rodeos / Tenerife Norte con una hora de retraso. Allí lo esperaba, para despedirse,e l rey Felipe.
«¡Abran a todos este mar de amor! Este es mi deseo y mi oración para ustedes y para todos aquellos que encuentren en su camino», exclamó el pontífice antes de dar por terminada la misa de despedida.
León XIV aprovechó la homilía para posicionarse al respecto del turismo de masas que consume las islas. Destacó la importancia de «no reducir todo a comercio y beneficio» en una alusión a la «vocación turística de Tenerife». En la misa recordó una observación del papa Francisco sobre el desequilibrio que mueve a muchas personas a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que les lleva a «atropellar todo lo que tienen alrededor» y que además impacta en el ambiente. «Son palabras que interpelan también la vocación turística de Tenerife, sea respecto al corazón del que decide pasar aquí un período de vacaciones, sea para el que vive y trabaja en la isla, en contacto con visitantes de tantos países del mundo», reflexionó León XIV. «¿Qué busca el corazón humano? ¿Cómo responder a su sed de manera no engañosa? Qué importante es, especialmente para quien se deja orientar por el Evangelio, no reducir todo a comercio y beneficio», continuó
León XIV centró su última homilía en España en «el lugar privilegiado» de los pobres en la Iglesia, algo que cobra especial importancia en las islas: «En el centro de rutas migratorias que lo hacen lugar de primera acogida de hermanos y hermanas cuyo viaje está generalmente expuesto a peligros y violencias inenarrables».
En su último acto oficial en España, León XIV agradeció a los canarios «lo que son y lo que hacen». Para él, las islas ya son un «rostro amigo». Ante cerca de 40.000 fieles, el pontífice proclamó además que «ningún ser humano es una isla; la ubicación geográfica de esta diócesis y los desafíos pastorales que la comprometen atestiguan que hemos nacido para el encuentro y que no hay obstáculo, distancia, peligro o amenaza que pueda impedir a cada uno su viaje».
Detrás del altar en el que León XIV oficia la misa hay unos cayucos. Están encallados en el muelle, recordando en todo momento el mensaje que el papa ha transmitido durante estos dos días en Canarias.
León XIV comienza la misa en Santa Cruz. Cientos de personas asisten como público.
El papa recorrió las calles de La Laguna, en Tenerife, bajo los sonidos tradicionales del silbo gomero. Los sonidos silbados, una ancestral forma de comunicación propia de la isla de La Gomera, y que también existe en otros puntos del archipiélago con sus propias peculiaridades, se hicieron oír entre los gritos de alegría, vivas y vítores de la población que ha querido acompañar al pontífice durante todo su trayecto por la ciudad, que es reconocida como patrimonio de la humanidad. No fue una actuación ni un acto añadido al programa oficial, sino «un gesto sencillo y profundamente arraigado en la cultura canaria».
León XIV saluda desde el papamóvil a las personas que le esperan en Santa Cruz. Allí oficiará una misa, el último acto oficial de su visita a España.
Después de unos minutos de descanso y de encuentros, el papa se dirige en coche hacia Santa Cruz de Tenerife, donde oficiará una misa. Será el último acto oficial de su viaje a España.
La Plaza del Cristo de La Laguna estuvo llena durante el encuentro. El pontífice escuchó los testimonios de las personas migrantes y de las entidades de acogida y pronunció un discurso centrado en la dignidad, la integración y la esperanza.
León XIV lanza dos mensajes diferentes, uno para los migrantes y otro para las personas que los acogen.
El mensaje para los migrantes apela a la responsabilidad, a la apertura y a la participación activa en la sociedad. El papa remarca que tiene algo que aportar, que deben de abrirse con confianza y que también tiene deberes cívicos, como aprender la lengua del país de destino, respetar sus leyes y conocer sus costumbres.
El mensaje para las personas de los países de destino apela a la empatía y a la generosidad. Tienen el deber de acoger a los que llegan respetando su identidad. Advierte del peligro de crear sociedades cerradas en las que la gente coexiste sin comunicarse.
El discurso de La Laguna estuvo centrado en la integración de los migrantes. Para él, no cumplir con este proceso supone «otro naufragio». Estas son algunas de las frases que resumen su mensaje:
- A las mafias que trafican con personas: «Deténganse, conviértanse»
- «Una conciencia humana, y más aún una conciencia cristiana, no puede permanecer indiferente ante las víctimas de los naufragios»
- «Existe también un naufragio silencioso después de la llegada: quedar solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad. Integrar es impedir ese segundo naufragio»
- «Integrar es un camino recíproco: quien llega aprende a habitar una tierra nueva, y quien recibe aprende a ensanchar su propia casa sin diluir su identidad»
- «La integración exige aprender a leer de otra manera. Hay miradas que ven y, sin embargo, no reconocen; convierten un rostro en cifra»
León XIV describió a las islas con las siguientes palabras en su discurso: «Es una ciudad sin murallas, abierta, un detalle que nos ayuda a comprender que las barreras más difíciles de derribar no son siempre de piedra; a veces están en la mirada, en el miedo, en la indiferencia»
«ntegrar es abrir espacio», describió León XIV, porque «el extranjero de ayer puede ser el vecino de hoy». «Ante el necesitado, la fe se hace concreta y el amor a Cristo se transforma en gestos. La solidaridad nace del reconocimiento de la dignidad humana», continuó.
«La acogida abre la puerta, la integración ayuda a cruzar el umbral y la asistencia coloca bálsamo en la herida. La integración reconstruye el futuro; no significa borrar la historia de quien llega ni exigirle que deje atrás todo lo que forma parte de su memoria, pero tampoco crear mundos paralelos cerrados unos a otros donde las personas conviven sin encontrarse. Integrar es un camino recíproco: quien llega aprende de una tierra nueva y quien recibe abre su casa sin diluir su identidad», advierte el papa.
«Inmigrantes, les corresponde una parte noble: abrirse con confianza a la comunidad que les recibe, aprender su lengua, sus costumbres y participar en la vida común. Toda sociedad que acoge tiene deberes sobre quienes llegan: construir junto a los demás y sentirse parte viva de una comunidad, una forma preciosa de misericordia», continuó el papa, que dijo que «integrar es evitar ese segundo naufragio».
Un migrante marroquí, Kahlil, cuenta su historia delante del papa. Llegó en el 2020 buscando una oportunidad de construir un futuro digno y seguro para él y para su familia. En su primer viaje en patera murieron 20 personas. Cuando volvió a casa, su padre le abrazó llorando: «Soñó toda la noche que había muerto». Le prohibió volver a intentarlo pero, un año más tarde, salió de casa sin su permiso. «Llegué a Tenerife y comenzó una nueva vida», dijo. La Fundación Don Bosco le ofreció un lugar donde vivir y le enseñaron español. Hizo un curso de cocina, de cuidador de animales y otro de construcción. Una empresa le ofreció un contrato con el que alcanzó un permiso de trabajo. Trabajó en el campo y en la cocina de un restaurante, pero hoy trabaja en el colegio Salesianos en mantenimiento y como monitor en el comedor. «Cada mañana, cuando salgo de mi casa, voy a trabajar feliz», continuó visiblemente emocionado.
De la mano de un migrante senegalés, Mbacke Ndiaye, el papa ha vuelto a hacer el famoso gesto del «six seven». El joven se subió al escenario para contar su historia: «Desde aquí quiero trabajar, estudiar y ayudar a mi familia».
Darwin Rivas, sacerdote muy vinculado a la realidad migratoria, le cuenta al papa su trabajo del día a día: «No somos héroes ni pretendemos serlos, pero servimos al bien», explicó. «Ha habido momentos muy complicados por la cantidad de migrantes que llegaban a una isla tan pequeña, pero, en medio del dolor y del sufrimiento, siempre había algún momento de esperanza», continuó.
Eloy Santiago, obispo de Tenerife, presenta el acto en La Laguna. Recalca que se trata de una ciudad «sin barreras»: «Donde el mundo ve una amenaza, la Iglesia ve hijos». Menciona la promoción y la integración de las realidades migrantes, «un hermoso trabajo».
Mientras que suena el himno oficial de la visita, Alza la mirada, el papa da una vuelta en papamóvil para saludar a las personas que lo reciben. Cientos de fieles se congregan en la zona y le ofrecen todo tipo de regalos.
Decenas de personas esperan ya en La Laguna por la inminente llegada del papa. En declaraciones a Europa Press, Yaya, senegalés de 22 años, recuerda el «muy duro» trayecto en patera a Canarias durante ocho días con otras 200 personas a bordo. Recuerda como se acabó la comida antes de llegar a Canarias y que el mar «se movía mucho». Yaya, que cursa estudios de ESO, explica que mucha gente muere en el mar, pero «el futuro es más importante que eso». Confía en que el Papa hable sobre los «bulos» que afectan a la comunidad migrante: «Nosotros no venimos aquí para robar ningún trabajo. A veces nos hablan mal y no es así, porque nosotros no venimos para robar ningún trabajo, solo venimos aquí para mejorar nuestro futuro y para ayudar a nuestra familia».
El papa ya ha abandonado el centro Las Raíces para dirigirse a La Laguna, donde tendrá un encunetro con las realidades de integración. Ya hay congregadas unas 1.200 personas dedicadas a integrar al migrante que llega a Canarias.
El papa se paró a saludar a y a hablar con los migrantes usuarios del centro. Inclusó cogió a un bebé en brazos durante un tiempo.
León XIV se acordó de Franciso en su discurso en el centro de Las Raíces. Confirmó que la visita a las islas fue una herencia suya. Habló para él, que «tanto anheló» estar en ese lugar.
León XIV centró su discurso de Las Raíces en el drama de la inmigración. Sin ser tan contundente como el jueves, habló de hospitalidad y de amor. También del deber de las personas del país de destino de integrar. Estas son algunas de las frases que sirven como resumen:
- «Las migraciones tienen algo importante que decir»
- «Somos todos, de alguna manera, migrantes, peregrinos en ruta a la patria celestial. Ayudémonos los unos a los otros a hacer esa travesía, aportando cada uno lo que tiene»
- «Agradezo a los que hacen posible esta ayuda humanitaria concreta»
León XIV lleva en el corazón a los migrantes. Así lo aseguró en su discurso, dado íntegramente en francés como gesto hacia los migrantes. Muchos de ellos llegaron de Senegal, de Mali o de Gambia, países en los que se habla el idioma: «El amor de Dios no conoce fronteras ni hace distinciones, se da a todos. Escuchando vuestros testimonios pienso en vuestros corazones, heridos por tantas dificultades, pero ayudados por otros corazones abiertos y generosos». «El corazón de Cristo sufrió y fue trasladado por amor, y también reforzado por personas compasivas que se acercaron para aliviar su dolor», continuó.
El papa continuó, como ayer, recordando la historia de Pedro: «Motivado por ese amor de Dios que nos incita a ser caritativos con los que sufren, el hermano Pedro partió de estas tierras canarias para abrir el corazón misionero. Ellos también fueron migrantes. En aquellas tierras desconocidas, esos santos migrantes y misioneros supieron dar todo lo que tenían y acoger lo nuevo que les ofrecían. Les invito a dar y a estar abiertos para recibir».
El papa entona su discurso en francés, la lengua nativa de la mayoría de los migrantes que viven en el centro. Es un gesto hacia los allí presentes.
En el acto se le dio voz a dos migrantes nigerianos. Una de ellas, Bousso Diouf, elevó al papa una petición: «Que las fronteras no se conviertan en muros de indiferencia y que no se nos mire solo como números y documentos, sino como personas con historia, familias y esperanzas». «Esta tierra ha significado para muchos de nosotros el primer lugar de esperanza después de muchos años de sufrimiento», explicó la mujer, que habló por «todos los que buscamos seguridad, paz y dignidad». «Venimos de países en los que la violencia, la guerra, la pobreza y la falta de oportunidades nos obligaron a partir. Nadie abandona sus raíces por voluntad propia. Dejamos atrás nuestros recuerdos, a nuestros seres queridos y una parte de nuestros corazones con la esperanza de encontrar una vida mejor, pero el camino no es fácil».
«Su presencia pone el foco sobre la realidad que cada día vivimos aquí», explicó frente al papa el director del centro Las Raíces. Explicó que, desde su apertura en el 2021, acogieron a más de 70.000 personas: «Detrás de cada una hay una historia y, sobre todo, una esperanza».
«Estamos en un lugar que representa el compromiso de nuestro país con la dignidad humana. Hace poco más de cinco años, este cuartel militar se convirtió en un sitio de esperanza, donde la empatía se convirtió en la respuesta ante la adversidad», explicó Elma Saiz ante el papa. Recordó que España siempre ha sido un país de migrantes; mientras que años atrás algunos tuvieron que buscar oportunidades fuera de la península, ahora son otros los que llegan para encontrarlas. «Todos somos nuevos en algún lugar a lo largo de la vida. Lo somos cuando nacemos, cuando cambiamos de ciudad, de trabajo o de comunidad, y cuando formamos una familia. Lo son cuando cruzan fronteras buscando una oportunidad. Todos necesitamos que alguien nos tienda la mano para convertir lo desconocido en hogar», continuó la ministra, que remarcó tres principios presentes en el Gobierno de España: «Humanidad, regularidad y convivencia». «Las Raíces es el testimonio vivio de que cada persona merece empezar de nuevo», sentenció.
Eloy Santiago, obispo de La Laguna, presenta el evento. Habló de las peligrosas travesías que recorren las personas que cruzan el Atlantico, de «esos ojos llenos de esperanza» que «no deben de encontrarse con el estigma de a discriminación»: «Llegan movidos por ese sueño de tener una vida mejor», explicó, acordándose de los miles de migrantes que, con peor suerte, no consiguen llegar a las costas.
León XIV ya ha llegado al centro Las Raíces. Como público, unos 600 migrantes usuarios de las instalaciones.
Casi 3.000 personas esperan la llegada del Papa León XIV a la plaza del Cristo de La Laguna, donde mantendrá un encuentro con personas migrantes y organizaciones de acogida tras visitar previamente el centro de Las Raíces. Uno de ellos es Mbake, senegalés de 20 años que llegó a El Hierro en septiembre del 2024. Europa Press recoge su testimonio: «No venimos a quitar nada, solo venimos a sumar». El joven rememora el «infierno» de nueve días que pasó antes de llegar remando a la isla: «A veces no entiendo a la gente, porque dicen que venimos a robar, pero eso no es verdad. Solo queremos una oportunidad para ayudar a nuestra familia, que lo necesita».
El acto en el centro Las Raíces, el mayor centro de acogida de Canarias, será secillo. Apenas hay un escenario en el lugar elegido y los migrantes se sientan en bancos de madera. La instalación atiende actualmente a los usuarios mediante un equipo multidisciplinar sanitario, jurídico y psicosocial que trabaja en cinco turnos para ofrecer una atención integral.
Llegó pasadas las diez y media de la mañana al aeropuerto de Tenerife. Lo recibieron Fernando Clavijo, presidente de Canarias; Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones; Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y Memoria Democrática e Isabel Celaá.
Decenas de migrantes se amontonaron en el centro Las Raíces desde primera hora de la mañana. Aunque la mayoría son mulsumanes, no dudan en alabar la figura de León XIV, al que consideran «muy buena gente». Muchos de ellos llegaron hace apenas un mes a las islas en cayucos y confían en que esta visita papal permita regularizar su estancia.