La crisis del automóvil obliga a miles de jóvenes despedidos a volver a casa

VIGO

El flexible «colchón» de eventuales que permitió crecer al sector durante años no tiene ahora derecho a cobrar el paro

01 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Durante los dos últimos años, el sector de la automoción se sirvió de miles de trabajadores eventuales para dar salida a un volumen de producción histórica. Ahora la situación ha dado un vuelco y la flexibilidad se ha vuelto en contra de la parte más débil de la plantilla, que se mueve en una franja de edad inferior a los 35 años.

Ni sindicatos ni patronal se atreven a concretar el número de empleos eliminados desde septiembre del 2008 en las empresas del sector en el área de Vigo. La única cifra disponible es la avanzada por CC. OO. que estima en 3.000 los empleos perdidos en la automoción solo hasta finales de diciembre del 2008. A ellos hay que sumar 900 más el próximo mes de marzo, como consecuencia de la supresión del turno de noche de Citroën, que, según las estimaciones sindicales, arrastrará a unos 2.000 más de la red de proveedores.

Celso Carnero, responsable de automoción de CC. OO. ha sido uno de los primeros en dar la voz de alarma públicamente en denunciar que la mayor parte de los trabajadores del sector que se encuentran en paro son ex eventuales y no perciben ningún tipo de prestación. «Hay muchos compañeros que buscan trabajo de forma desesperada y se encuentran en situación crítica», ha alertado el sindicalista.

El problema va a más. La caída de la actividad de un 30% prevista por PSA para el 2009 y la consiguiente supresión de mil empleos en los próximos tres meses en el principal cliente tendrá efectos inmediatos sobre la actividad y la plantilla de eventuales de los proveedores, que avanza irremediablemente hacia un nivel de la temporalidad cero.

Ceaga no cuantifica el excedente de mano de obra que supondrá para el sector una bajada de la actividad del 30%. Sí lo han hecho los sindicatos, aunque con toda la prudencia que merece una estimación de estas características. Parten de la tesis de que, por cada empleo que se destruye en el constructor se pierden entre dos y tres en la industria auxiliar, lo que elevaría la cifra de contratos suprimidos a, al menos, 2.000 en los próximos tres meses.