Ariel Rosada mostró su mejor versión ante el celtismo

J. V.

VIGO

14 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Ariel Rosada ha sido un fijo para todos los entrenadores desde que llegó al Celta a mitad de la pasada temporada, en el mercado invernal de fichajes, procedente del Toluca mexicano.

Primero le dio los galones López Caro, siguió confiando en él Antonio López, también lo hizo Alejandro Menéndez y ahora es insustituible para Pepe Murcia.

Ha tenido numerosas parejas de baile en el doble pivote: Vitolo, Jorge Larena, Mario Suárez, Michu, Jonathan Vila e incluso Roberto Trashorras. Pero al jugador argentino no ha habido quien le moviese de ahí.

A pesar de todo, y aunque su labor siempre había sido oscura, el mediocentro no había llegado a convencer a la afición en ningún momento, no se había erigido como líder del equipo en el terreno de juego, algo que suelen hacer muy a menudo en diferentes equipos futbolistas que actúan en su demarcación.

Había realizado algún buen partido de forma aislada, pero siempre en la faceta de recuperador de balones, de destrucción del juego. La faltaba algo más. Con la pelota en los pies siempre ha tenido muchos problemas.

Pero ayer frente al Zaragoza se reivindicó. Fue el mejor de su equipo. No solo destruyó. También hizo gala de una desconocida habilidad técnica en la construcción de juego, con la guinda del taconazo a Dinei en la pared que dio paso al gol que abrió el marcador.

El argentino, siempre parco en palabras, enemigo de ponerse delante de un micrófono por su conciencia de que los discursos no son su fuerte, se limitó a comentar tras el encuentro: «Me sentí bien». Fue la frase más expresiva que fue capaz de pronunciar. Y continuó: «Estoy contento, sobre todo por el equipo, que jugo muy bien».

Los aficionados le ovacionaron en diferentes acciones durante el encuentro, algo que agradeció: «Le agradezco su reconocimiento a mi trabajo». Podría haber influido en su labor que Trashorras no estaba por delante, lo que le hizo abarcar más campo. «Hubo un cambio táctico, pero la clave fue la actitud que tuvimos todos, que corrimos y jugamos bien», apuntó.