De profesión, portero de Copa

Víctor López

VIGO

Los dos últimos años de Ismael Falcón han estado abonados a jugar solo en el torneo del K.O. tanto en el Celta como el Atlético

29 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La vida profesional de un portero es muy distinta a la de cualquier otro futbolista. Su soledad en el campo, tiene una prolongación en las escasas rotaciones que su puesto origina. Un guardameta empieza la temporada jugando en Liga, y al otro, normalmente, lo que le queda es la Copa.

Esto es lo que le ha pasado a Ismael Falcón los dos últimos años. En el Atlético de Madrid disputó la pasada temporada 630 minutos y todos fueron en la competición copera. En Vigo ha jugado en esta campaña 180 minutos, los de las eliminatorias precedentes ante Alicante y Real Sociedad. Por eso, ahora que llega un nuevo compromiso de esta competición, el meta lo aguarda ansioso. En sus dos partidos anteriores aún no ha encajado ningún gol por lo que no duda en afirmar que «ojalá siga esa racha y no recibamos goles por mi propio bien y el del equipo. La verdad es que estoy contento de que sigamos vivos en esta competición porque así tengo posibilidades de jugar y de demostrar que el míster puede contar conmigo».

Más de tres años han pasado desde aquella noche de fútbol en San Mamés en la que Falcón debutó por una lesión muscular de Leo Franco. Más maduro, más experimentado, más trabajado, lo que siguen intactos son sus reflejos. Por eso al preguntarle sobre cuál de los delanteros del Espanyol preferiría que reservase Márquez dice que «miedo no hay que tenerle a nadie, estoy muy tranquilo, la temporada pasada ya jugué con el Atlético ante rivales de Primera. Es verdad que son jugadores que pueden decidir un partido en cualquier acción, pero no hay que tenerles miedo». Para esta noche solo espera que su rival no se acuerde mucho del amargor del 3-0 que encajaron en Mallorca. «Que no vengan muy enfadados, aunque este es un torneo muy distinto a la Liga».

Falcón aguarda en la sombra de Notario con un contrato de tres temporadas que puede tranquilizarle, a pesar de que ha pasado de suplente del Atlético, a reserva del Celta. El gaditano al insistirle por su posición tampoco duda «mi filosofía es dar lo máximo, lo mejor de mí, en los entrenamientos y que el míster luego elija. Si tiene que contar conmigo, estar bien, como uno más».