El dirigente medita renunciar al dinero si no encuentra viabilidad económica a su proyecto para el club
04 jul 2008 . Actualizado a las 02:34 h.La situación en la que se encuentra el Celta es en todo punto límite. Entre o no en la Ley Concursal el club está tocado y Carlos Mouriño no ha encontrado los apoyos necesarios que hagan pensar en un horizonte excesivamente optimista. Tan delicada es la situación que el dirigente celeste podría perder los 11 millones de euros que ha firmado como aval personal en Caixanova, la entidad con la que el club tiene firmados todos los créditos. Incluso Mouriño Atanes ha llegado a insinuar que estaría dispuesto a renunciar a esa cantidad y marcharse si no encuentra los apoyos necesarios para su plan de viabilidad.
Hasta la fecha, el presidente del Celta únicamente ha encontrado en el alcalde de Vigo un bastón en el que apoyarse con el compromiso de la ampliación del convenio de Balaídos. En todo lo demás se siente solo. Lejos de cerrar filas el resto de la corporación municipal ha mostrado sus reticencias, especialmente el BNG por medio de Santiago Domínguez, que públicamente ha pedido contrapartidas a cambio de renovar el convenio.
A las reticencias institucionales se le une la enquistada negociación con Caixanova, con la que el Celta tiene créditos por valor de 25 millones de euros, de los cuales 11 han sido avalados de un modo personal por Carlos Mouriño. Después de un par de meses de negociación, la entidad crediticia no acaba de aceptar la propuesta céltica y el presidente celeste comienza a meditar muy seriamente dos posibilidades.
La primera ha sido sondear la posibilidad de que alguno de los ricos empresarios mexicanos con los que se codea pueda entrar sin cortapisas e ingresando una fuerte cantidad de dinero en el Celta, saneando así sus cuentas y permitiendo que Mouriño recupere las cantidades que ha puesto en el club y que no han sido pocas, contando la compra de acciones a Horacio Gómez y el capital personal invertido hasta el momento. Además de los 11 millones de Caixanova, en la última auditoría se reconocen dos millones de euros adelantados por su empresa al club.
La segunda opción que desde hace unos días está barajando el máximo mandatario es la de perder los 11 millones de euros y dejar el Celta. Sería la última de las posibilidades, pero antes no se le pasaba por la cabeza a Mouriño y ahora comienza a meditarla ante la situación que se puede avecinar. Si una de las exigencias de los acreedores es precisamente que el presidente ponga más dinero encima de la mesa y éste no está dispuesto, podría dar por bueno perder esa cantidad de dinero y evitar así que el agujero en su cuenta personal pueda ser mayor del que ya se ha producido hasta la fecha. De hecho, ha comentado públicamente que si existe relevo hasta está dispuesto a condonar el dinero que ha inyectado hasta la fecha al Celta.
Cambio de política
Pendientes de los movimientos futuros, lo que ya puede percibiese es un cambio en la política exterior de Carlos Mouriño y su equipo. Lo que no es tan fácil saber son las razones, aunque hay fuentes en el interior del club que apuntan a que alguien está dirigiendo los pasos del presidente y que éste se encuentra atado de pies y manos sin posibilidades reales de dirigir el club como realmente desea, algo difícil de entender teniendo en cuenta que es el accionista mayoritario.
Puede sonar a película de conspiración, pero nadie puede olvidar que están en juego muchos millones y que el Celta todavía no está enterrado. Su futuro depende en gran medida del desenlace del proceso concursal y por ende de la necesidad de un entendimiento con Caixanova como uno de los acreedores principales para poder presentar en el juzgado el convenio anticipado. De lo contrario, la liquidación de la sociedad dejará a Mouriño sin 11 millones de euros.