El Celta B se despidió del Barreiro talismán con un nuevo triunfo, el décimo tercero como local. La última víctima fue un Pájara Playas que arriesgó en busca de una plaza de Copa del Rey pero no pudo contrarrestar el tanto celeste, marcado en esta ocasión por Ferrán. No lo hizo Maric, que tendrá que esperar hasta la última jornada para certificar el pichichi. Callejón tampoco marcó ayer y los dos siguen con 20 dianas.
Los vigueses no tuvieron un partido cómodo para despedirse. El Pájara explotaba sus opciones y arriesgó con tres jugadores en ataque que en todo momento intentaban presionar la salida de la zaga del celeste. La apuesta complicó el juego fluido habitual del grupo de Menéndez, pero no pudo impedir una jugada de tiralíneas en donde Ferrán culminó con un zurdazo colocado un excelente servicio de Iago Aspas.
El único tanto llegó superada la media hora y después de un par de avisos de los majoreros, que intentaban combinar en ataque la habilidad de Leandro con los centímetros de Toño.
El segundo tiempo perdió en estética y ganó en músculo. El Pájara todavía adelantó más la línea y asumió por completo el control del partido, pero el Celta no le hizo ascos al sufrimiento, se hizo fuerte atrás y buscó la sentencia en una contra con un Maric mucho más participativo que en el acto inicial. Sin embargo ni el serbio vigués ni Ferrán, que dispuso de otra buena oportunidad con una volea, consiguieron sentenciar y el Pájara tuvo el empate en una rocambolesca carambola entre Sergio y Toño que no entró por centímetros.
El triunfo permite al filial del Celta acabar la Liga como local sumando 43 puntos. Para la despedida en Fuenlabrada únicamente quedará el reto del pichichi para Maric, que tendrá que sacudirse la presión.