Los salteadores de Teis que robaron una moto porque la suya se caló y luego se estrellaron contra una farola cierran una larga lista de golpes «chapuceros» en Vigo
08 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Hay días en que algunos atracadores desearían haberse quedado en la cama sin perpetrar sus fechorías. Lo prueba una larga lista de golpes dignos de los tebeos de Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio. Algunos asaltantes acabaron postrados en la camilla del hospital tras ser engañados o vapuleados por sus víctimas, caer por las escaleras o perder su botín.
Que se lo pregunten al peruano J.A.M.A., de 42 años, cuando intentó darle el palo a un taxista vigués el 19 de abril del 2004. El chófer lo engañó y lo condujo a la comisaría. No contento con su día gafe, el criminal retó a los agentes a pecho descubierto. Durmió en los calabozos.
Para despiste, el de un descuidero habitual que, hace años, desvalijó una panadería de Teis y olvidó su DNI en la caja registradora que saqueó. Algo parecido le pasó al Canario, cuando hace una semana abandonó su documentación en la sala de calderas de un garaje que, supuestamente, acababa de limpiar.
Pero quien se merece la medalla de honor es R.F.P. cuando dio un palo en un banco de la avenida de Fragoso el 28 de mayo del 2004. El delincuente jugó de farol y apuntó a los cajeros con un dedo metido en el bolsillo de la gabardina como si guardase una pistola. Entonces, irrumpieron en la oficina varios policías armados y el asaltante se tiró al suelo muerto de miedo.
Hubo otros que se tomaron su detención como una tragedia griega: José M.A.G. fue sorprendido in fraganti el 28 de septiembre del 2004 cuando, supuestamente, desvalijaba un coche. Éste se dio cabezazos contra el suelo y se tragó el mercurio de un termómetro. Esa noche la pasó en Urgencias.
Otras veces, el atraco se complica porque la víctima les hace la vida imposible. Este fue el caso de dos motoristas italianos que robaron el bolso a una clienta inglesa cuando salía de retirar dinero de una sucursal de Canido el 7 de junio del 2004. La víctima había dejado su Mercedes con el motor en marcha y persiguió a los ladrones hasta que les embistió y derribó.
Tampoco salió muy bien parado I.C.G., el temido atracador del cuchillo de la Travesía de Vigo. Había dado siete golpes en los supermercados del barrio hasta que el 16 de enero del 2006 su carrera se torció. Ese día, amenazó a una cajera pero un cliente se abalanzó sobre él como una fiera. El héroe era el forzudo novio de la empleada.
Hay más casos de cacos molidos a palos. F.M.C.S. recibió un escarmiento el 29 de diciembre del 2005 cuando intentó robarle la cartera a una señora mayor y ésta lo vapuleó con su paraguas. Algo parecido le ocurrió a María de los A. L., que en abril del 2005 acumulaba 34 detenciones. Fue a dar un palo a una joyería pero la dueña le pegó con el bolso y la entregó a la policía.
Adiós al botín
Otros vieron como el dinero fácil del atraco vuela en minutos. R.F.P. sustrajo 4.845 euros en una sucursal de Bouzas el 10 de enero del 2006. Minutos después entró en un concesionario y se compró un Citroën Xsara de segunda mano para seguir su fuga. El plan iba sobre ruedas hasta que un testigo le reconoció y la policía nacional le dio el alto. El conductor intentó atropellar a los agentes, quienes dispararon a las ruedas. El fugitivo perdió el control de la máquina y estrelló su automóvil recién estrenado contra un coche patrulla.
Otra pareja había hurtado un botín de 28.000 euros en una joyería de la calle Venezuela el 20 de julio del 2007. Como en el cuento de Pulgarcito, con las prisas, parte del botín cayó por la calle y la policía siguió el rastro de los billetes.