La incapacidad para mantener un marcador está condenando al Celta a la zona de nadie. En seis ocasiones esta temporada ha visto como un partido en el que se pone por delante, se lo igualaban o incluso remontaban. Sólo en el partido ante el Xerez, terminó decantándolo a su favor. Ante el Córdoba, Castellón, Albacete, y Numancia estropeó su ventaja inicial, en el caso de estos últimos hasta en dos ocasiones. En caso de que esto no se hubiese producido, los célticos tendrían ahora nueve puntos más en la tabla y estarían inmersos en la zona de ascenso a Primera.
También seguirían vivos en la Copa del Rey, ya que ante el Málaga cayeron eliminados después de ponerse por delante en el marcador.
Otro dato curioso es lo rápido que pierde las ventajas que adquiere. Frente al Numancia se puso dos veces por delante. En la primera los sorianos tardaron siete minutos en igualar, y en la segunda, catorce. Lo mismo sucedió en Albacete. El gol de Jorge Larena a los 29 minutos fue neutralizado nada más iniciarse la segunda mitad.
Los casos más llamativos fueron los del Castellón y Córdoba. En el Nuevo Castalia tras marcar Núñez, los locales empataron tres minutos después. El mismo tiempo que transcurrió tras adelantarse Canobbio ante el Córdoba. Esta fue la igualada más dolorosa porque se trataba de los últimos minutos de partido.
Al equipo vigués le ha faltado algo de tiempo para administrar sus ventajas y poder sentenciar los partidos. Sólo no ha encajado gol en dos encuentros esta temporada y en ambos casos -Poli Ejido y Las Palmas- le sirvió para llevarse la victoria. Su fragilidad atrás es la que le está condenando hasta ahora.
Otro problema es que tampoco se ha mostrado capaz de remontar marcadores adversos. Siempre que se le ponen por delante en el marcador, el partido termina con una derrota viguesa. Esto ha sucedido ante el Castellón, Éibar y Elche, además de con el Málaga en la Copa del Rey. Es un problema que este equipo ya padecía la temporada pasada con Vázquez en el banquillo y después con Stoichkov. A López Caro todavía no le ha llegado porque aún no ha perdido.