Los terroristas avisaron a las fuerzas de seguridad de que se iba a producir una explosión, que causó diez heridos ETA volvió ayer a asesinar en Madrid. Esta vez, la víctima fue un funcionario del Cuerpo Nacional de Policía, Luis Ortiz de la Rosa. Una bomba trampa colocada por los terroristas en un coche probablemente robado y con las matrículas dobladas segó su vida. Ocurrió en el barrio de Aluche, especialmente castigado por los etarras durante la década de los noventa. Una llamada previa de un comunicante que no se identificó, pero dijo hablar en nombre de ETA, permitió a las fuerzas de seguridad acordonar la zona y evitar mayores daños, aunque la deflagración causó diez heridos y afectó a decenas de edificios.
R. PATTIER
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J.L. GALLEGO