01 may 2002
La imperiosa necesidad de un hogar
El del transeúnte cobija diariamente a una veintena de nómadas solitarios y lugareños indigentes «Nadie o casi nadie viene a comer aquí si no tiene necesidad», afirma la encargada del «Fogar do transeúnte» municipal para justificar que no pidan ningún tipo de justificante, salvo el de la policía, para poder pasar tres días en él. De esta actitud se puede deducir que la gente no le echa tanto morro a la vida como parece, y, desde luego, no significa que la comida sea mala o las instalaciones inadecuadas. Todo lo contrario; la comida es «como la de casa» y la limpieza pasa la prueba del algodón.
BENIGNO LÁZARE