E. G. SOUTO LA CRÓNICA Camilo José Cela recordó en el San Froilán de 1981 sus raíces lucenses
17 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El fallecimiento del premio Nobel Camilo José Cela hizo que en la provincia lucense se recordasen algunos aspectos de la vida y de la obra del escritor que lo vinculan con esta tierra. El alcalde de Lugo, el socialista José López Orozco, expresó ayer su pesar por el luctuoso acontecimiento y el Ayuntamiento envió un telegrama de pésame a la Fundación que lleva su nombre. En la capital lucense, el autor de La familia de Pascual Duarte fue el pregonero de las fiestas de San Froilán del año 1981. Era alcalde Novo Freire. Cela leyó el pregón en el salón de plenos de la Casa Consistorial. El académico pronunció un discurso con numerosas citas literarias. El escritor hizo apología del santo y recordó su vinculación con la provincia: «Lugo es tierra que se pinta con sangre de mi sangre ya que de las montañas de Lugo, allá por Becerreá y Fonsagrada, salieron mis trasabuelos en busca del pan y la aventura». En aquel pregón de San Froilán, Camilo José Cela recordó que su padre anduvo por A Mariña lucense «leyendo a Niestzche y a los jóvenes Unamuno, Valle Inclán, Baroja y Azorín, y publicando la revista El guau-guau». Camilo José Cela estuvo en Lugo en febrero de 1998. Fue para mantener un encuentro con el presidente de la Diputación Provincial, Francisco Cacharro Pardo. Se reunieron en un almuerzo en La Barra. El organismo provincial había concedido una subvención millonaria para la Fundación Camilo José Cela. Precisamente, en A Mariña, concretamente en Ribadeo, ayer muchos volvieron a recordar un curioso episodio reflejado en el libro Del Miño al Bidasoa, donde Camilo José Cela cuenta que en una cafetería ribadense le negaron un café. Así lo refleja en una dedicatoria de este libro que entregó a Dionisio Gamallo Fierros y que ahora está en la biblioteca. El escritor fallecido también dio un pregón en la zona sur de la provincia. Fue en la Feira do Viño de Quiroga del año 1990. Cuando se comprometió a dar el pregón aún no se le había concedido el Nobel; una vez que se le otorgó, mantuvo su compromiso y visitó Quiroga, donde tiene dedicada una calle. En Quiroga se publica la revista Don Camilo, en cuyo primer número figura una colaboración del homenajeado.