Las imágenes de la Guadalupe de Rianxo y Requejo fueron hechas por el monje José de Santiago, originario de la villa barbanzana Incluso para los laicos, la historia resulta más que interesante. Por motivos que no hace al caso esclarecer ahora, la tensión entre el culto a las dos guadalupes negras de Extremadura y Méjico fue notoria desde el primer momento. Pese a formar parte del mismo Imperio, católico y español. A finales del siglo XVIII esa tensión cobró nuevo impulso por las desavenencias entre el papado y los borbones. Así las cosas, cuando Carlos III propuso para la sede compostelana al granadino Bocanegra, tomó éste como propia la tarea de vitalizar en la archidiócesis (a la que Extremadura pertenecía) el culto a la morenita extremeña.
JOSÉ ANTONIO DURÁN