Terminantemente prohibida la quietud

REDACCIÓN CARBALLO

CARBALLO

ANA GARCÍA

Muxía vive sus cuatro días más importantes del año en los que se mezclarán tradición, devoción y fiesta

06 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Muxía será hasta el lunes un pueblo dinámico, ágil, en constante movimiento. Con romeros llegando a miles hasta las puertas de su santuario. Con fieles a cientos que se deslizan por la Pedra dos Cadrís anhelando olvidar sus dolores de espaldas o que intentan mover la Pedra de Abalar. Con los más píos llenando misas y con los juerguistas tomando por las noches las calles para disfrutar, hasta que la madrugada deponga su velo, de la música, del vino y de la comida. Inicio El pistoletazo de salida de cuatro días de inevitable movimiento será a las doce de la mediodía con 21 bombas de palenque que declararán inaugurada, aunque nadie lo diga de viva voz como en las Olimpiadas, la romería da Barca 2001. A las nueve de la noche subirá hasta el escenario instalado en el puerto el director adjunto de La Voz de Galica, José Luis Vilela. Él será el encargado de leer el pregón, tomando el relevo del polifacético Nancho Novo, encargado de felicitar la celebración a los muxiáns el año pasado. El primer día de fiesta, los vecinos disfrutarán de una verbena con las orquestas Os Satélites y Olimpus. De que la animación no cese en toda la noche se encargará la charanga Os Charangos, que pasearán su música por las viejas rúas del pueblo de la Costa da Morte. La romería da Barca es también religión. El domingo será la jornada más importante con la misa solemne, pero hoy el santuario se volverá a llenar de gente en los oficios, como lo hizo durante la novena las jornadas previas a la romería y como lo hizo el pasado miércoles con la vigilia mariana.