RACISMO EN LA CUMBRE

La Voz

OPINIÓN

PEDRO VILLALAR

04 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Michel Alabeldas, un judío sudafricano que combatió el apartheid en su país y que ha participado en la Cumbre contra el Racismo de Durban, se ha quejado en los medios de comunicación occidentales del «clima de intimidación, de acoso y de amenaza suscitado por los palestinos, reforzados por activistas musulmanes de África del Sur en una reunión supuestamente organizada para luchar contra el racismo». El hecho es revelador de la tensión internacional suscitada por un conflicto de fuertes raíces étnicas, culturales y territoriales, enquistado en el Cercano Oriente desde hace más de medio siglo y actualmente en una fase de sangriento paroxismo. La crisis entre israelíes y palestinos está engendrando nuevos odios, que los israelíes deberían advertir y controlar. Porque aunque no haya modo de designar «culpables» en esta guerra no declarada (ambas partes son víctimas y victimarios), Israel tiene la fuerza y el apoyo de las grandes potencias, por lo que es su imagen la que se deteriora paulatinamente. El recuerdo atroz del Holocausto debería ser un impulso hacia la flexibilidad negociadora y no un nuevo germen de intransigencia racista.