El alto tribunal dictamina que no vale como prueba para condenar la «huella informática» de haber descargado pornografía infantil, sino que es indispensable encontrar los archivos físicos con las imágenes.
La creación de dicha figura permitirá la investigación, «desde dentro, de las redes de pedófilos», y tendría además un «carácter disuasorio y preventivo de situaciones lesivas» para los menores.