Cascos se ha entrevistado con todos los alcaldes de las ciudades gallegas salvo el de Vigo, al que no escatima críticas El ministro de Fomento le acaba de lanzar la enésima pulla a Castrillo. Le acusa de orquestar una campaña contra los planes del AVE por intereses electoralistas. También le achacó en su momento el retraso del segundo cinturón y la falta de diálogo institucional. Es evidente que a Álvarez Cascos no le cae simpático el alcalde de Vigo. Prueba de ello es que a estas alturas ya ha recibido a todos los regidores de las ciudades gallegas (Pontevedra, Ferrol, A Coruña, Santiago, Lugo y Ourense) menos a él. ¿Repercute este desencuentro en la marcha de importantes obras que dependen del Gobierno: circunvalación, aeropuerto, autovía, puerto...
DIEGO PÉREZ