Una docena de carrilanas participaron en la carrera que anualmente se celebra en O Grove La velocidad y la falta de motor son dos circunstancias reñidas en la mayor parte de los casos. Hay dos excepciones, cuando menos, las camas de Meaño y las carrilanas. Las de ayer fueron en O Grove, bajando las laderas del mítico monte A Siradella, que tras un aplazamiento semanas atrás pudieron al fin hacerse con el asfalto de las carreteras locales.
F. Iglesias