El cantante gallego visitó al pintor y le recordó su paso por la ciudad con la canción «Anduriña» A Miguel González Garcés siempre le impresionaron dos tipos de palomas: las de la Anunciación, de Pisanello, en la iglesia de San Fermo (Verona), y las terriblemente diferentes de Pablo Picasso. Ningún cuadro de Picasso, añadía, tenía mayor ternura que el pintado en 1901, «Niña con pichón». Por eso, cuando Juan Pardo le anticipó, a finales de los 60, su canción «Anduriña», que cantaba con Junior, el malagueño comenzó a recordar los años de su estancia coruñesa y las palomas que había visto dibujar a su padre.
CARLOS FERNÁNDEZ