Las deportistas españolas firman grandes actuaciones frente a los decepcionantes resultados de los equipos masculinos Ocho años han bastado para que las medallas femeninas españolas pasaran de ser inexistentes a indispensables. Miriam Blasco logró el primer metal para una española en unos Juegos Olímpicos. en Barcelona 92. En Sydney hasta ahora los papeles, salvo alguna honrosa excepción, como la de Iván Raña, se dividen por sexos: el éxito y las ganas de las componentes femeninas del conjunto español y la decepción por parte de los hombres. Ellos, llegaban a bombo y platillo con un contingente de equipos tan rimbombantes como el de fútbol. Ellas, con discreción, a no ser por el caso de Niurka Montalvo, han pasado de las palabras a los hechos: dos medallas y dos diplomas.
M. F.