SYDNEY 2000 La resaca de los Juegos Olímpicos de Sydney perdurará en el deporte español durante mucho tiempo, ya que para algunas figuras destacadas del mismo ha supuesto la hora del adiós. Nombres tan conocidos como el waterpolista Manuel Estiarte, los atletas Abel Antón y Martín Fiz, el balonmanista Iñaki Urdangarin, el ciclista Abraham Olano, el baloncestista Alberto Herreros o incluso la pareja de tenistas Arancha Sánchez Vicario y Conchita Martínez (aunque la catalana quiere seguir dando guerra varios años más) han vivido en la cita australiana su última oportunidad de subir a un podio y sentir la gloria de colgarse una medalla al cuello.
02 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Algunos dirigentes lo han calificado como los restos de Barcelona''92, el final de un ciclo histórico en España cuyas cotas será difícil que se puedan volver a alcanzar sin una profunda reestructuración interna. Esas modificaciones deberán llegar tanto en la base, con requisitos más selectivos para los deportistas becados, como en la dirección, removiendo federaciones que mantienen arquetipos y filosofías ya caducas. Pero el cambio necesario se deberá experimentar de forma más notable tanto en algunos deportes de equipo, casos del waterpolo, el balonmano o el hockey-hierba _donde casi la mitad de sus miembros dejarán sus carreras profesionales antes de Atenas 2004_, como en especialidades donde se han logrado éxitos importantes en los últimos años, casos del tenis, el ciclismo o el atletismo. La puerta de salida la ha estrenado a lo grande el capitán de la selección de waterpolo, Manuel Estiarte, que a punto de cumplir 39 años ha puesto punto y final a una de las carreras más impresionantes en la historia del deporte español. Seis Juegos Olímpicos en su haber _desde Moscú''80 a Sydney''2000_, con una medalla de oro y una plata, y un campeonato mundial, son premios que no están al alcance de cualquiera. Su marcha deja un verdadero agujero en las piscinas, que se verá agrandado cuando compañeros suyos como el veterano portero Jesús Rollán, de 32 años, sigan su estela fuera del agua y pongan fin a una época dorada para este deporte. El baloncesto también tendrá que echar mano de la cantera para permanecer entre los mejores. El atletismo sufrirá en buena medida las consecuencias de la edad. Los marchadores Abel Antón Martín Fiz, Valentín Massana y Jesús Ángel García Bragado dejarán un hueco difícil de llenar antes de la cita de Grecia.