El fútbol español se asegura el segundo peldaño del podio al vencer a EE UU Ni argento, ni silver. Plata. Plata como mínimo para el fútbol español, que ha facturado desde el césped a italianos y estadounidenses en viaje transoceánico. En la final se citarán con Camerún ciertos jugadores, uno del Milan, otros del Barcelona o del Valencia..., es decir, el combinado de Iñaki Sáez, que con este plantel debería ganar el oro.
26 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Pero la lógica regatea muchas veces a los jugadores una vez que comienzan los encuentros. Que se lo digan a Zamorano, que vivió la derrota de Chile ante los africanos en la otra semifinal. El boxeador Rafael Lozano, que se ha abonado al podio olímpico, ha asegurado el bronce tras un emocionante combate. Vibrante como el encuentro disputado por la selección de balonmano, que también peleó y exprimió el partido ante Alemania para obtener la dosis de deporte épico necesaria del que los españoles suelen ser víctimas y no protagonistas. Guijosa no se arrugó y le marcó un gol al eterno fatalismo de España, acentuado aún más en unos Juegos marcados hasta ahora por los vetos, las lesiones, las caídas y, en general, las decepciones. Y es que el mal fario incluso salpica al waterpolo. Segunda derrota cosechada por los hombres de Joan Jané. Esta vez, el verdugo fue Rusia y la supervivencia se llama ganar a Australia, bestia negra de España en los Juegos gracias al baloncesto y al voleibol. Las chicas del hockey hierba sí que supieron contener a las australianas para arrancarles un valioso empate. Hoy apuntan con su stick hacia la final. Se enfrentan a Holanda, el farolillo, en este caso naranja, del grupo. El oro está a tiro. El cuadro de Lolo Sainz puso fin a la competición en amarillo, es decir, con una abultada victoria ante China. «Demasiado tarde, princesa», que diría Sabina. Marion Jones, la aspirante a reina, que no princesa, de los Juegos, podría encontrar un grave escollo en su consorte, la mole atlética llamada C.J. Hunter, que ha sido acusado de dopaje. La extraña pareja salió en defensa de su inocencia. ¿Mantendrá la concentración la norteamericana relámpago? Le ha surgido un problema de peso para lograr ese objetivo merecedor del esfuerzo de los trabajos de Hércules: colgarse cinco oros. España, sin tanto potencial ni ambición individual, ha logrado una medalla que no figurará en el medallero oficial. El artífice, Jesús Carballo, seleccionador de gimnasia artística. Otros se hubieran lanzado como una piraña para atacar a la rumana Raduca, que dio positivo de pseudoefedrina, y arañar la medalla para su pupila Esther Moya. Su defensa del trabajo de Rumania y su confianza en la gimnasta rival son la definición de una expresión que a veces suena extraña incluso en los Juegos: el espíritu olímpico. Un diez por un ejercicio muy elegante. Y clavado.