Ellas sacan brillo a los Juegos

M. F. A CORUÑA

DEPORTES

PACO CAMPOS

Las deportistas españolas firman grandes actuaciones frente a los decepcionantes resultados de los equipos masculinos Ocho años han bastado para que las medallas femeninas españolas pasaran de ser inexistentes a indispensables. Miriam Blasco logró el primer metal para una española en unos Juegos Olímpicos. en Barcelona 92. En Sydney hasta ahora los papeles, salvo alguna honrosa excepción, como la de Iván Raña, se dividen por sexos: el éxito y las ganas de las componentes femeninas del conjunto español y la decepción por parte de los hombres. Ellos, llegaban a bombo y platillo con un contingente de equipos tan rimbombantes como el de fútbol. Ellas, con discreción, a no ser por el caso de Niurka Montalvo, han pasado de las palabras a los hechos: dos medallas y dos diplomas.

19 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

En hockey hierba, las chicas empataron, pero con las vigentes campeonas olímpicas, Corea del Sur, y con las anfitrionas, las jugadoras del país de la NBA de este deporte. En gimnasia artística un joven grupo se hizo hueco a codazos deportivos para colarse en la quinta posición y marcar su territorio de cara al futuro gracias a una regularidad y a un inmenso espíritu de equipo. La barcelonesa Esther Moya incluso puede lograr algún metal en la competición por aparatos. Diplomas En la jornada de ayer, Josefa Pérez logró el diploma olímpico en halterofilia y María del Carmen Vaz se situó en la quinta posición de la clase mistral de vela. Parece que la racha, la de ellas, va a continuar. Da la impresión de que son los equipos masculinos los que juegan sobre una barra de equilibrios y no las menudas gimnastas españolas. En la jornada de ayer, los subcampeones de Europa cosecharon su primera derrota en baloncesto, los subcampeones olímpicos de hockey hierba cayeron estrepitosamente ante Polonia y el equipo de voleibol del mejor jugador del mundo perdió ante Cuba, uno de los rivales más morbosos de los Juegos por su boicot a los hispano-cubanos. Hoy, la selección de balonmano se enfrenta a una de las que fueron sus bestias negras: Francia. Tras dos victorias, los de Juan de Dios Román intentarán mantener la honrilla masculina en competiciones por equipos. Por lo de pronto, ningún componente de la expedición española ha ofrecido una imagen tan patética como la protagonizada por el nadador guineano Eric Moussambani, que casi naufraga en la piscina olímpica. Curiosamente, las disciplinas castigadas con el menor interés, y más aún si son en categoría femenina, las denominadas minoritarias, son las que salvan el medallero. Y durante los Juegos los aficionados españoles ven la necesidad de convertir la monarquía deportiva, en la que el fútbol es rey, en república.