El festival, que empezó a celebrarse en 1980, genera una entre quienes acuden habitualmente una fidelidad con lazos casi familiares. Este domingo, un año más, el lugar que desde el inicio acoge las actividades está lleno de gentes de edades variadas: conciertos, obradoiros y certámenes monográficos son el variado programa que lleva cada año miles de personas a Guitiriz para pasar un intenso fin de semana
LA VOZ