Tras cumplir con el triste y conocido rito de velar un muerto y consolar a una familia destrozada, el presidente del Gobierno, José María Aznar, y el secretario General del PSOE, Rodriguez Zapatero, abandonaron juntos la capilla ardiente del último político asesinado por ETA.
Después, Aznar compareció ante los medios de comunicación en la sede de la Subdelegación del Gobierno, en la antesala de lo que fue el despacho de Jáuregui hasta 1996. Allí ratificó las declaraciones realizadas el sábado por Mayor Oreja: «El Gobierno no va a dar ni un paso atrás», no retrocederá «ni un centímetro». Los terroristas buscan «el desestimiento, el hartazgo, el aburrimiento» de los demócratas. Recordó el presidente del Gobierno que hace meses prometió a los vascos que ninguno tendría que abandonar su tierra. Y ayer reiteró el compromiso: «Vamos a conseguir su derrota y que la ley se les aplique, no tengan duda».
El túnel de Estella
Rodríguez Zapatero instó al PNV y al lehendakari a abandonar sin más demora el «túnel sin salida» que representa el pacto de Estella y a retomar su trayectoria de lucha democrática. El líder socialista, que encabezó la representación de su partido en los actos de duelo por el asesinato de Juan María Jáuregui, apeló a Ibarretxe en su doble condición de hombre del PNV y presidente de todos los vascos. Como lehendakari _dijo Zapatero_ tiene la obligación y la «gravísima responsabilidad» de velar por una sociedad vasca que zozobra en medio de la violencia etarra y las disputas de sus representantes políticos. Parte del destino de los vascos está, a juicio del líder socialista, en manos de quien les gobierna. En la sede de los socialistas guipuzcoanos, Rodríguez Zapatero tuvo ocasión de manifestar su postura a Ibarretxe.