XOSÉ MARÍA PALMEIROALDEA ÚNICA Había tanta presencia de gentes en la plaza do Obradoiro ayer a las doce del mediodía que casi pasó desapercibida la concentración convocada por el ayuntamiento de Santiago para protestar contra un nuevo asesinato de ETA.
31 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Protesta pacífica, silenciosa, triste y cansina -por la reiteración de los crímenes- frente a las acciones desaforadas de los partidarios del tiro en la nuca, de la tierra quemada y del cuanto peor, mejor. Ahí estuvieron, con el alcalde, José Sánchez Bugallo, los miembros de la corporación. También los secretarios generales del PP y del PSOE de Galicia y los conselleiros de Política Territorial y Xusticia. Con ellos unas docenas de ciudadanos, decididos a dejar visible testimonio de su posicionamento en contra de los nuevos defensores del viva la muerte. Era la de ayer una mañana espléndida, luminosa, llena de sol y de gentes que desbordaban los referentes primeros de la zona monumental compostelana. Igual que en otros días de este verano que marca, ahora, visibles diferencias climáticas con las dos últimas semanas pasadas por agua. Ningún día invita de buen grado a la protesta por un nuevo asesinato. El de ayer, quizás, menos que ninguno, por el tránsito adicional incorporado tradicionalmente al último día del mes de julio. Sin embargo, frente al Obradoiro se escucharon de nuevo palabras ya conocidas de condena, invocaciones ya formuladas sobre la necesaria unidad de las fuerzas democráticas y alusiones, explícitas o veladas, a las opciones políticas de los peneuvistas y sus pactos. Un comunicado, declaraciones, lamentos. Palabras, cívica plegaria sobre nobles piedras.